El nuevo obispo de Tui-Vigo pide a los fieles que recen por los sacerdotes

SOCIEDAD

Luis Quinteiro tomó ayer posesión de la cátedra diocesana arropado por la cúpula eclesiástica

25 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

«Delante de mí no, que llevo mucho tiempo de pie», le recriminó una mujer a una joven que trataba de buscar acomodo en una repleta catedral de Tui donde, arropado por la práctica totalidad de la cúpula de la Iglesia, tomó ayer posesión de su cargo el nuevo obispo de la diócesis. Luis Quinteiro, que fue ovacionado en diversos momentos de la eucaristía, recibió los primeros aplausos nada más acceder al templo.

Fue el nuncio, Renzo Fratini, el que abrió el turno de intervenciones. Aprovechando que monseñor Quinteiro había elegido el Día del Buen Pastor para su acceso a la cátedra tudense, le recordó que el ministerio que se le encargaba «conlleva apacentar y ordenar el rebaño», al tiempo que lo instó a transitar por «el camino de la unidad, ayudando a reparar fracturas, suavizar contrastes y perdonar ofensas». Dio paso luego el nuncio a la lectura de las letras apostólicas, pergamino en el que figura la decisión papal de nombrar obispo de Tui-Vigo a Luis Quinteiro, «otorgándote todos los derechos e imponiéndote todas las obligaciones».

Atributos

Tras recibir de manos de Fratini la mitra y el báculo, el nuevo obispo pronunció su primera homilía, que llevaba escrita. Lo que no llevaba escrito era el capítulo de agradecimientos. El primero, en gallego, para el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, que siguió el oficio desde el primer banco de la nave central, junto al alcalde de Tui, Antonio Fernández Rocha; el presidente de la Diputación, Rafael Louzán; el presidente del PP ourensano, José Manuel Baltar Blanco (su padre se encontraba una fila más atrás), y el subdelegado del Gobierno, Delfín Fernández. Tuvo también unas palabras especialmente afectuosas para su madre, así como para su antecesor en el cargo, que, por problemas de salud, no estuvo presente.

Empezó su homilía Luis Quinteiro recordando lo que dice el Evangelio sobre el buen pastor para, más tarde, lanzar la primera petición a los fieles de la diócesis: «Rezar por nuestros sacerdotes. Necesitamos sacerdotes santos, sacerdotes con entrañas de misericordia», dijo. Hizo referencia asimismo a los veloces cambios sociales: «Es necesario renovar la adhesión de las personas a las enseñanzas y valores católicos como pide el Papa en su carta a los católicos de Irlanda», aseguró.