El Papa promete a las víctimas llevar ante la Justicia a los religiosos pederastas

Natalia Bore

SOCIEDAD

Se reunió ayer en Malta con ocho hombres que sufrieron abusos sexuales en su infancia

19 abr 2010 . Actualizado a las 09:12 h.

El papa Benedicto XVI prometió ayer a las ocho víctimas de abusos sexuales cometidos por sacerdotes pederastas, con las que se reunió con motivo de su visita a Malta, que «llevará ante la Justicia» a los responsables de pedofilia y que hará «todo lo que esté en su mano» para aplicar «medidas eficaces» que impidan que tan atroces abusos vuelvan a producirse.

Según un comunicado emitido por el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, después de que el encuentro del Papa con las víctimas finalizara, este habló con cada una de ellas y se mostró muy afectado por lo que le relataron. Expresó «su vergüenza y pesar» y les aseguró -tras rezar con ellos- que la Iglesia «está haciendo y continuará haciendo» todo lo posible para, además de esclarecer las acusaciones, «llevar ante la Justicia a los responsables de los abusos y para implementar medidas» que impidan que ocurra nada semejante a los jóvenes en el futuro.

«Curación y reconciliación»

Lombardi también añadió que en la carta del Pontífice a los católicos de Irlanda rezó para que todas las víctimas de abusos de los sacerdotes alcancen «curación y reconciliación, permitiéndoles seguir adelante con renovada esperanza».

La de ayer fue la primera vez, desde que estalló el escándalo de mayor envergadura en la Iglesia católica, que el Pontífice mantiene contacto con las víctimas de los sacerdotes abusadores, actitud que ha propiciado todo tipo de críticas, ya que el colectivo de víctimas ha acusado a Benedicto XVI de haber encubierto los abusos, tanto cuando era arzobispo de Alemania como cuando estaba al frente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, encargada precisamente de la moralidad del Vaticano.

Los ocho hombres a los que el Pontífice recibió en la Nunciatura de Malta, al término de la misa que ofició en las afueras de la capital y que congregó a unas 50.000 personas, declararon posteriormente en una rueda de prensa sentirse «satisfechos», aunque seguirán adelante en el proceso judicial por los abusos a los que fueron sometidos por sacerdotes del orfanato de San José.

En Malta, según datos de la Iglesia, 45 sacerdotes han sido investigado por abusos a menores.

Reconocer los «pecados»

El arzobispo de Malta, Paul Cremona, comenzó a oficiar la misa al aire libre con la que el Papa cerró su viaje, señalando que la Iglesia católica debe reconocer «los fallos y pecados» de sus integrantes y, aunque no se refirió de modo explícito al escándalo de los sacerdotes pederastas, insistió en que la Iglesia «ha de ser lo suficientemente humilde» como para reconocer «el fracaso y los pecados» de sus miembros.

Tampoco el Pontífice se refirió directamente al escándalo. Benedicto XVI hizo un llamamiento a los malteses a que no perdieran la fe en un momento como el actual, en el que los cristianos están rodeados de «voces» que aseguran que el hombre ya no tiene necesidad de Dios ni de la Iglesia. «Con Dios podemos hacer todo y sin Él no podemos hacer nada», aseguró al dirigirse a los fieles, para insistir en que la misericordia divina es precisa para restañar las heridas que causa el pecado.

También puso de «ejemplo cristiano» al país mediterráneo para otras naciones europeas, donde -en palabras de Ratzinger- «los valores evangélicos están llegando a ser de nuevo una contracultura», como en tiempos de san Pablo. En su encuentro con jóvenes en el muelle de La Valleta, el Papa recordó que la Iglesia «no excluye a nadie».