Los Príncipe de Asturias recuerdan los muros que quedan por derribar

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SOCIEDAD

«El paro hiere nuestra dignidad como seres humanos», señaló don Felipe durante la entrega de los galardones

24 oct 2009 . Actualizado a las 12:30 h.

La ausencia de libertad, la enfermedad, la injusticia son afrentas directas a la condición humana, y a esta nómina se suma también la falta de trabajo. España atraviesa el peor escenario económico de las últimas décadas y el Príncipe de Asturias no quiso obviar la pesadilla de los desempleados. «El paro hiere nuestra dignidad como seres humanos», dijo don Felipe en su intervención durante la entrega de los premios que llevan su título. Con galardonados como Ismail Kadaré (Letras), la Universidad Nacional Autónoma de México (Comunicación y Humanidades), la OMS (Cooperación Internacional) y la ciudad de Berlín (Concordia), entre otros, la ceremonia final de la vigésima novena edición se convirtió además en un clamor contra los muros y barreras que separan a los seres humanos.

Este año en los premios Príncipe de Asturias tocaba hablar de muros. El paro lo es, de alguna manera, y también lo son el de Berlín, derruido un 9 de noviembre hace 20 años, el muro simbólico que aísla a millones de personas privadas de acceso a un derecho básico como la sanidad, o las barreras dinamitadas por el teléfono móvil y el e-mail (de los ingenieros estadounidenses Raymond Samuel Tomlinson y Martin Cooper, premio de Investigación).

El alcalde actual de Berlín, Klaus Wowereit, recogió junto a sus dos predecesores en estos dos decenios el galardón de la Concordia, concedido a la ciudad. Un premio a las ansias de libertad de los berlineses -dijo Wowereit- y a la ayuda prestada en 1989 por muchos amigos en el extranjero. Wowereit recibió el premio junto al presidente del Parlamento de Berlín y alcalde de esta ciudad cuando cayó el muro, Walter Momper, y el alcalde del Berlín unificado entre 1991 y el 2001, Eberhard Diepgen.

Ante los invitados a la ceremonia, presidida por los Príncipes y con la Reina en el palco de honor, Margaret Chan, la directora general de la Organización Mundial de la Salud (Cooperación Internacional), habló de la pandemia de gripe A, el sida y la malaria. La cooperación internacional en este terreno es un imperativo ético y una necesidad. «Un mundo con tan grandes desequilibrios en el terreno sanitario no es un mundo seguro», insistió Chan. Los virus, véase el A(H1N1), no saben de fronteras, advirtió.

En nombre de los premiados, José Narro, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (Comunicación y Humanidades), defendió el valor de la educación como «vía de superación humana, individual y colectiva». Los pueblos que prosperan son los que la han consagrado como derecho fundamental de sus ciudadanos.

También recibieron sus galardones el arquitecto británico Norman Foster (Artes), el naturalista inglés David Attenborough (Comunicación y Humanidades) y la pertiguista rusa Yelena Isinbayeva (Deportes).