Las cigüeñas se expanden en Galicia y anidan más cerca del hombre

X.L.

LUGO CIUDAD

Las cigüeñas han sido vistas sobrevolando lugares costeros como Ferrol o las Rías Baixas, para sorpresa de muchos que solo avistaban más que nada gaviotas o cormoranes, y cada vez su número va a más en territorios tradicionales de nidificación en Galicia como Terra Chá o A Limia. A falta de un nuevo censo que confirme la recuperación según el recuento del año 2004, todo parece indicar que estas aves migratorias siguen en expansión y son ya muchas más que las 260 parejas de aquella fecha. Cuentan además con la colaboración particular de familias que ayudan a estas vecinas a rehacer o reubicar los nidos que resultaron derribados por el ciclón Klaus , que mató alguno de sus polluelos de la primera puesta de este año, a causa de su caída.

Fue el caso de uno de los nidos de Rubiás (Lugo). El temporal echó abajo una de sus construcciones en un poste de luz y mató una de las aves. «Salvamos as crías aínda que unha xa quedou debaixo e outra levárona os de Medio Ambiente e non soubemos máis dela. Entón meu cuñado preparoulles un sitio enriba dun poste que antes suxeitaba un depósito de auga na súa finca. Viñeron, gustoulles e deseguida construíron outro niño», explica María José Rodríguez sobre una pareja que anida de viejo cerca de las casas. Otra pareja más joven también ha reconstruido su nido en un poste eléctrico.

Conocen a las personas

Esta testigo asegura que las cigüeñas conocen perfectamente a las personas y los vehículos del lugar, de los que no escapan, al contrario de lo que ocurre con los foráneos que se paran a observarlas. «Tiveron aí un tempo que se vían menos, dicían que podía ser polo sulfato dos campos ou polo peche do vertedoiro de Teixeiro, pero agora vemos moitas», indica María José. Y cada vez se acercan más a Lugo ciudad, pues hay nidos en desguaces. En dirección a Castro se observan nidos en Rozas, cerca de un club de carretera, y otros nuevos próximos a la carretera, sobre todo en robles sin copas, uno de sus asientos preferidos.

Tienen pollos casi volantones, pues muchas parejas arribaron hace meses. «Algunhas pensamos que ou non se van ou viaxan moi cerca porque lles da tempo de criar dúas veces». Ocurre igual en A Limia, donde hace meses que retornó a sus nidos de la laguna de Antela una población que se multiplicó en pocos años.