La publicación más influyente del mundo vuelve la mirada a las etiquetas asequibles por la crisis económica
20 mar 2009 . Actualizado a las 11:25 h.La crisis manda y la cata anual de vinos españoles de The Wine Advocate , la influyente revista que edita Robert Parker, se resolverá este año en dos tandas en función del precio de las botellas. En una primera selección, que acaba de salir a la luz, han sido incluidas las marcas que se pueden encontrar en el mercado estadounidense por menos de 25 dólares, a las que la publicación presta especial interés en tiempos poco dados a las alegrías consumistas. Diecisiete referencias gallegas entran en el Spain's top 100 de los vinos más accesibles: siete de Valdeorras, cinco de Rías Baixas, cuatro de O Ribeiro y una de Ribeira Sacra. Está previsto que en abril se conozcan los resultados de la cata de las etiquetas más caras y especiales.
Desde hace años, Parker valora única y exclusivamente vinos de Burdeos, donde sus juicios son determinantes para la cotización de cada añada. Aunque pueda sumarse ocasionalmente a alguna otra cata, la nariz de oro delega en su equipo de colaboradores la calificación de las demás regiones productoras del mundo. En el caso de los vinos españoles el responsable de las puntuaciones es Jay Miller, que confiesa su particular predilección por los blancos elaborados con godello en los apuntes del Spain's top 100 .
Entre los tres mejores
Las declaradas simpatías de Miller hacia esta variedad se traducen en las calificaciones de la última cata de vinos españoles, en la que el godello Casal Novo obtiene 92 puntos sobre cien. Es la nota más alta que se concede en la franja de precios de hasta 25 dólares y solo la alcanzan otras dos marcas: un cava de Agustí Torelló y el mencía Pétalos del Bierzo.
Según la publicación The Wine Advocate , la crisis está motivando un drástico descenso en las ventas de los vinos de gama alta en el mercado estadounidense. Frente a esta caída, crece la demanda de marcas con precios más asequibles. A la hora de actualizar sus catálogos, los importadores ponen sus miras en España, un país en el que, observa Miller, hay vinos «para todos los gustos y para todos los bolsillos».