Desde que, a los 17 años, empezó como ayudante de Christian Dior, ?su nombre ha estado vinculado a la moda
03 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Solo lamentaba no haber inventado el pantalón vaquero, y es que el resto del armario de una mujer de hoy es inspiración de Yves Saint Laurent. Para el atormentado y frágil niño acomodado, criado en Argelia en una familia llena de féminas, su gran éxito consistía precisamente en dar «libertad y poder» a las mujeres del siglo XX. Esa filosofía es lo que ha dejado a la sociedad, que él mismo resumía en una frase lapidaria: «La mejor prenda para una mujer son los brazos del hombre que ella quiere. Pero para todas las que no tienen esa suerte, ahí estoy yo».
Nadie lo dudaba anteayer, cuando trascendía la noticia de su muerte, a los 71 años, posiblemente por un tumor cerebral. El funeral del diseñador, que se celebrará el jueves por la tarde en la iglesia de San Roque en París, se prevé una cita ineludible para toda Francia, con Nicolas Sarkozy y su esposa, Carla Bruni -modelo hasta no hace mucho del creador fallecido-, a la cabeza. Los restos del modisto serán «incinerados, y sus cenizas, conservadas en una sepultura en los jardines de Majorelle», en su propiedad de Marrakech, indicó Pierre Bergé, amigo, socio y ex amante del diseñador.
Halagos generales
Sus compañeros de profesión, sabedores de su talento, resumían el sentir general: «Uno de los mejores diseñadores, uno de los pocos que alcanzaban la perfección con cada cosa que tocaba», dijo la británica Vivienne Westwood; «Yves Saint Laurent lo inventó todo y lo transformó todo al servicio de la pasión, para que la mujer brillara y liberara su belleza y misterio», apuntó François Pinault, patrón del imperio de moda PPR (rival del actual marca YSL); Jean Paul Gaultier subrayó que el diseñador fue su «ídolo», un «modelo para ser seguido»; mientras que el italiano Valentino habló de él como un «gigante» con una «imaginación sin límites».
Solo faltó el piropo final de Karl Lagerfeld, aunque nadie lo esperaba. Amigos -se dice que amantes-durante mucho tiempo, con trayectorias paralelas, el amor de Jacques de Bascher los separó. Saint Laurent se consoló con Pierre Bergé, su amigo y socio de siempre, y Lagerfeld se quedó con el bont vivant hasta su muerte, en 1989, a causa del sida.
Desde los 17 años en París
Mucho antes de esta dolorosa separación, Yves Henri Donat Mathieu Saint Laurent nacía en Orán (Argelia) el 1 de agosto de 1936. De confeccionar los vestidos para las muñecas de sus hermanas saltó a París con solo 17 años. En pocos meses, se ganó el respeto de figuras como Michel de Brunoff, entonces redactor jefe de la revista Vogue, quien recomendó a Christian Dior que lo contratara. Su escalada fue tan rápida que Saint Laurent pasó a dirigir la firma a la muerte de Dior, tres años después. Sin embargo, debió regresar a Argelia para hacer el servicio militar, un paréntesis que le costaría una depresión. A su regreso, y de la mano de Bergé, creó su propia firma.
Al margen de sus innumerables éxitos estéticos, Yves Saint Laurent fue el primer gran diseñador de alta costura que dio el salto al prêt-à-porter , y el primero que colgó sus trajes en un museo, en el Metropolitan de Nueva York en 1983. En 1996, cuando la empresa pasó a manos de Gucci, el diseñador empezó a planear su despedida. Primero se quedó solo con la alta costura, pero acabó por tirar la toalla, cansado y abatido, en el 2002, con una retrospectiva y todos los honores que se merecía.