El devastador coste del cáncer de mama, al descubierto

La Voz

SOCIEDAD

13 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

«Todo te perturba, sientes una gran rabia e ira, ves la muerte de cerca, te sientes hundida e incomprendida. ¿Quién se va a ocupar de mi familia durante el tratamiento?, ¿cómo vamos a sobrellevarlo en casa?». Estos son algunos de los sentimientos expresados por mujeres con cáncer de mama que han participado durante los últimos cinco años en la encuesta llevada a cabo por la Federación Española de Cáncer de Mama (Fecma), en colaboración con el Instituto Roche.

Este estudio es el primero que se centra en cuáles son las actitudes de las mujeres desde que se les diagnostica la enfermedad y hasta la etapa posterior al tratamiento.

Bajo el título de El cáncer de mama: la enfermedad, su vivencia y la calidad de vida de las pacientes, el informe arroja luces y sombras. Entre las conclusiones positivas destaca, por ejemplo, que las mujeres se sienten bien atendidas. El 60% de las encuestadas fueron intervenidas quirúrgicamente en el plazo máximo de un mes, y en cuanto a la atención sanitaria recibida, el 94% la consideran buena o muy buena, pese a que en lo que respecta al apoyo emocional -diferenciado de la atención médica- entienden que existe un déficit importante.

Casa, familia y trabajo

La parte de la cruz la componen los problemas que la enfermedad acarrea, especialmente en el ámbito laboral, ya que a casi dos tercios de las mujeres el cáncer de mama les afectó en el desempeño de su trabajo.

El 85% de las pacientes tuvieron que acogerse a una baja por un período superior a tres meses y las trabajadoras manuales perdieron sus empleos. Una de cada tres enfermas tuvo problemas para seguir con su actividad laboral, una de cada cinco abandonó el trabajo por voluntad propia, el 10% tuvieron que jubilarse y, en la mayoría de los casos, las encuestadas constataron que el cáncer supuso pérdidas en sus posibilidades de promoción. Y lo más preocupante: las mujeres que trabajan en casa descuidan su tratamiento por carecer de alguien que cubra su puesto en el hogar.