Los fármacos antiangiogénicos se han convertido en una opción terapéutica con buenos resultados contra el cáncer, y menos agresiva que la quimio o la radioterapia
13 oct 2007 . Actualizado a las 02:12 h.Angiogénesis y medicamentos antiangiogénicos. Suena a trabalenguas o a mensaje encriptado. Pero lo que estas palabras definen no es más que el proceso de vascularización necesario para que un tumor crezca y los fármacos puedan impedir que las células tumorales tengan oxígeno y alimento bloqueando el desarrollo de los vasos sanguíneos. Literalmente, significa formación -génesis- de vasos sanguíneos -angio-. De este modo, la antiangiogénesis es, para los oncólogos, la «columna vertebral» de las nuevas estrategias farmacológicas para el tratamiento del temido cáncer: una prometedora esperanza de futuro.
El objetivo de las terapias antiangiogénicas -asociadas a las tradicionales quimio y radioterapia, y a la cirugía- es «matar de hambre al tumor». Así lo explicaba el doctor Emilio Alba, jefe del servicio de oncología médica del Hospital Clínico de Málaga, en el transcurso de un simposio que, organizado por la Real Academia Nacional de Medicina, reunió en Madrid a los mayores expertos en este campo, en el que participó el descubridor de la angiogénesis, el profesor Judah Folkman, premio Príncipe de Asturias 2004.
La angiogénesis, un proceso fisiológico normal, presente en el desarrollo embrionario o en el proceso de cicatrización de las heridas, es también la responsable del crecimiento y la metástasis tumoral. Folkman lo descubrió en 1971. Y es que para que un tumor crezca por encima de un centímetro es necesario que haya creado previamente una red de nuevos vasos sanguíneos que lo alimenten, oxigenen y evacúen de deshechos.
Si, a través de fármacos, se impide la activación del factor de crecimiento del endotelio vascular (VEGF) -las células endoteliales están implicadas en la formación de vasos-, el tumor no puede alimentarse, crecer ni diseminarse.
«Es una revolución impresionante que lleva veinticinco años en marcha, desde que en 1971 el profesor Folkman la descubrió. Él hizo el número tres de las publicaciones sobre angiogénesis. Doce años después solo había treinta trabajos publicados sobre ello en las revistas médicas. Hasta hoy se han publicado 33.000 trabajos científicos, 4.700 publicaciones en lo que va de año», apuntó Eduardo Díaz Rubio, director del simposio y catedrático de oncología médica en la Universidad Complutense de Madrid. En el 2006 más de 1.200.000 personas fueron tratadas en el mundo con estos fármacos. Para Díaz Rubio, «los antiangiogénicos, que en España se aplican ya a cánceres de mama, ovarios, colon y renales -está en estudio para pulmón- han supuesto unos resultados sin precedentes, tanto en el aumento de la supervivencia (un 30% de media) como en el retraso de la progresión de la enfermedad».