El Concello puso 340 multas por beber en la calle desde septiembre

La Voz

SANTIAGO

Cuarenta de ellas, casi el 12 %, recayeron sobre menores de edad, a los que se multa con 600 euros

04 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

El Ayuntamiento no ceja en su empeño por controlar el consumo de alcohol en la vía pública, una iniciativa en la que está haciendo especial hincapié en los menores de edad. Y aunque insiste en que esta es una política de resultados a largo plazo, de momento observa que la presencia de menores en el botellón ha decrecido, incluso la asistencia general a esas concentraciones, aunque en este punto la edila de Benestar Social, Paula Prado, evita cualquier «triunfalismo», porque esa merma puede obedecer expresamente a las condiciones meteorológicas.

En cualquier caso, la policía sigue manteniendo controles e imponiendo sanciones. Y desde septiembre ya se han tramitado 340, casi el 12 % (40) a menores. Estas últimas se están sancionando con 600 euros, la mínima que fija la ley autonómica dentro de un tramo que podría llegar a los 1.500, expone la edila, mientras que para los adultos, entre los que se realizaron 300 denuncias, las multas oscilan entre los 250 y los 300 euros, dependiendo de la zona de consumo y el volumen de residuos que haya quedado en ese ámbito. Porque las sanciones no solo se localizan en la zona de botellón del campus, sino que también se han impuesto en Belvís, en la rúa Nova de Abaixo y en Rapa da Folla.

Prado explica la diferencia sancionadora entre menores y adultos. Mientras que para los primeros esa es la mínima, para los segundos la ordenanza municipal establece cuantías de entre 100 y 750, y se busca una intermedia. «É unha cuestión de gradación», afirma la edila. Eso en los casos en que no haya reincidencia. Y de momento no se ha dado ninguno.

Actividades sustitutivas

Eso sí, para reconvertir esas multas en trabajos a la comunidad se ha procurado cierto equilibrio en la equivalencia monetaria de las horas de esas labores. Y donde la hora de los menores se valora en 20 euros (por la ley gallega), Raxoi pondrá la de los adultos en 10. La sustitución por trabajos en beneficio de la comunidad es una opción para quienes quieran eludir el pago en metálico. Los menores de 16 años no pueden realizar trabajos, pero en esos casos se ofertarán iniciativas formativas relacionadas con la prevención del consumo de alcohol, que asumirá la UMAD. Para los demás, además de las formativas habrá labores, que se concretarán inicialmente en la ayuda a Protección Civil en tareas de mantenimiento del Camino y acompañamiento a peregrinos. Pero este programa compensatorio no se ha puesto en marcha todavía. Para el caso de los menores, el Concello está esperando a que la Xunta publique el decreto que desarrolla la ley para aprobar su propio listado.

De cualquier forma, el estado de tramitación de las sanciones tampoco permite acceder todavía a esas labores compensatorias, pues de las 340 denuncias formuladas todavía no se ha procedido a la notificación definitiva de ninguna. Están en procesos intermedios de gestión, pues tras la imposición y comunicación de las mismas se abre un período de alegaciones que hay que estudiar.