Compradores como Darío Campos saben que la centolla es un producto que hay que examinar bien porque si no el resultado puede ser engañoso. Este comprador, que adquiere centolla en la lonja local para su posterior venta en la plaza de abastos por su mujer, explicó que hay varias claves que tener en cuenta a la hora de elegir una buena centolla. En su opinión, no vale con verla. «Hai que vela vena, porque as veces o marisco pode aparentar estar bo, con bo color, e estar medio baleiro», insiste. Además del tamaño y otros factores, la vena de la centolla debe estar tirando a rosada en las hembras y tirando a blanca en los machos para que puje por ellas.
La crisis animó el año pasado a los usuarios a comprar el marisco con mucha anticipación y congelarlo para las cenas familiares. Esta tendencia continúa este año, y aunque todavía no se nota tanto estos días, los precios comenzarán pronto su escalada.
Campos, que vende para el consumo local, explicó que la gente está dispuesta a pagar por un buen producto. «O bo hai que pagalo», evidenciando que este crustáceo puede ponerse fuera del acceso de muchos bolsillos a finales de diciembre. Se pueden llegar a vender a 14 o 15 euros en lonja para su reventa en la plaza de abastos bastante más alta. La demanda más frecuente y por la que la gente está más dispuesta a pagar es por las hembras, que pueden ofrecerse en los puestos del mercado buenense a 18 euros, mientras que los machos pueden llegar a 15.
Esta semana hubo pocos compradores de fuera de Bueu, pero se esperan más en próximas fechas. Este puerto pontevedrés es solo un ejemplo de lo que también sucede en otras partes de Galicia.