Baches, socavones y arreglos chapuceros abundan en las calles del centro histórico
13 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Santiago es una ciudad de calles remendadas. Llenas de parches. Es un infierno de asfalto agujereado que, además, se hace mas patente en algunas de sus vías más emblemáticas. Aquellas que forman parte de su zona histórica y que deberían recibir un mimo del que evidentemente no disfrutan.
La rúa de San Pedro, pese a reiteradas obras, es un ejemplo perfecto de la falta de criterio, y ahora descuido, con que se ha tratado durante años a una calle que es el último kilómetro del Camino de Santiago y a un barrio de origen medieval en el que sobran los socavones en la calzada y falta la señalización para que los turistas, por ejemplo, encuentren la catedral.
En el mismo saco del olvido que la rúa de San Pedro están, entre otras, las de Castrón D?Ouro, Entrerríos, Carretas, Castiñeiros o Tras Santa Clara. Todas ellas conforman un paisaje que parece sacado del Sarajevo de la guerra de Bosnia. Y eso que están a solo dos palmos de la praza do Obradoiro.
En todas estas vías el adoquinado se ha hundido y agujereado y toda la reparación que se ha hecho es tapar de forma chapucera los socavones con asfalto. El resultado son calles en las que conducir se convierte en una gincana en la que el premio es no romper una rueda o los amortiguadores.
Peligro real
La que sin duda presenta un estado más lamentable es la rúa Carretas. En ella casi ninguno de los socavones se han tapado y los agujeros, que llenos de agua engañan al conductor, se convierten en un peligro real. Sin embargo, la continuación de Carretas, que es la rúa das Hortas, está en perfecto estado de conservación tras su última reforma. Con un suelo acorde con la condición de casco histórico de una ciudad Patrimonio de la Humanidad como Santiago, pero que ni se ha hundido, ni se ha agujereado, ni está mal remendado con asfalto.
El contraste entre Carretas y Hortas demuestra que es posible mantener en buen estado y sin arreglos chapuceros aquellas calles que, por ser de la zona histórica, no pueden ser asfaltadas ni hormigonadas y solo pueden rematarse con adoquín, chapaplana o chapacuña.