HACER, ANTES DE PEDIR. El padre Lino Maia considera que antes de rogar hay que hacer todo lo posible por conseguir lo que uno precisa. Eso sí, no se olvida de reclamar más apoyo social para los portugueses desprotegidos y quizás por ese papel de la Iglesia lusa observa un progresivo crecimiento en la práctica religiosa en su país
Es el presidente de las 2.800 organizaciones solidarias de Portugal y desde ese papel suele tener duras discusiones con Sócrates. «No es de izquierdas, es un liberal», apunta sobre el primer ministro el padre Lino Maia, uno de los espoleadores de conciencias más respetados del país. Desde esa libertad, el párroco de un barrio antes conflictivo y ahora en apariencia de clase media, se atreve hasta con la propia Iglesia. «La de España es muy autoritaria, mientras que la de Portugal es la institución que está soportando las peores situaciones del país», indica al que en la Revolución del 74 tachaban de cura comunista. Él no se reconoce de ninguna tendencia política y no duda en remontarse al movimiento que acabó con la dictadura para explicar su posterior efecto desmovilizador y el centralismo estatal. «Pensábamos que ya estábamos en la Europa de los ricos y nos olvidamos hasta de modernizar nuestra industria», dice en su análisis crítico de la evolución del país. Hoy esa realidad ha acabado por imponerse, como cuenta, con cada vez más familias con dificultades para llegar a fin de mes, más personas sin hogar y aumento de la criminalidad... Él se siente libre para sacar los colores a los políticos. «Nunca fui desautorizado por el obispo -dice-, ni siquiera a la hora de criticar el gasto realizado en el santuario de Fátima».