Cerveira tiene unas instalaciones del cuerpo de bomberos voluntarios que ya querría más de media Galicia. Pero la crisis amenaza también su correcto funcionamiento. «Cada vez se pagan menos servicios», apunta el subjefe José María Correa. Él y sus compañeros Élder Alfredo y José Carlos Lima hacen cada vez menos viajes con enfermos a los hospitales, servicio que en Portugal también prestan los bomberos. «Antes movíamos dos furgonetas al día, ahora una y media», añade. El servicio forestal tampoco está mejor, aunque Portugal viviese el verano pasado uno de sus peores capítulos en número y extensión de incendios. Los despidos ya han comenzado y también el recorte de medios aéreos, por eso los cinco bomberos de Cerveira cuando acaban su jornada siguen trabajando como voluntarios.