Un colectivo privado ultima la reapertura de la sala Yago

m. beceiro SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO CIUDAD

El proyecto cuenta con todo el apoyo del Concello de Santiago

01 abr 2011 . Actualizado a las 13:07 h.

Una empresa o colectivo privado está interesado en reabrir la abandonada Sala Yago para que vuelva a funcionar como un espacio dedicado a actividades culturales. El proyecto contaría con todas las bendiciones y apoyos del Ayuntamiento de Santiago, según comentó a esta Redacción la concejala de Cultura, Socorro García, quien no obstante no ha querido concretar el nombre de la empresa y de la persona o personas que estarían detrás de este nuevo plan para reabrir la Yago.

Socorro García expresó el apoyo de su departamento al proyecto porque, dijo, «é unha pena que esa sala non se esté usando e é unha achega importante para a cidade que haxa un espazo como este, sobre todo para recuperar moito cine». La edila comentó que se han estado haciendo gestiones para que el proyecto vaya adelante y que en su momento los promotores del mismo lo harán público.

Aunque la responsable de Cultura no quiso soltar prenda sobre la empresa o personas que están impulsando este nuevo proyecto de reapertura de la Yago, comentó que el uso de ese espacio será cultural y que «non van rehabilitar nada nin se vai limpar nada para convertelo nun centro comercial». Insistió Socorro García en que «a empresa, os promotores, está ninteresados, negociando». También confesó desconocer si para acometer el proyecto el edificio sería alquilado o comprado.

El hecho evidente es que en los últimos días se han estado realizando obras de limpieza y reparación en el edificio, a cargo de la empresa Diconsa Diseño & Construcción, de la que aún figuran unos letreros informativos en el edificio. En relación con estas obras, la concejala del Casco Histórico, Olga Pedreira, expresó que el Concello había instado a los propietarios de la sala Yago a que reparasen tanto ventanas como desperfectos por razones de seguridad. Estas obras de mantenimiento y conservación natural, según la edila, ya se hicieron, y una vez hechas las reparaciones los letreros siguen allí. En cuanto al arcón de recogida de desperdicios instalado delante de la antigua sala de cine, comentó que corresponden a otras obras que se vienen realizando en la Rúa do Vilar.

A la responsable del Casco Histórico no le consta que se haya solicitado licencia de obras alguna para restaurar el edificio de la Sala Yago, y en ese sentido comentó que todavía no hay nada en firme.

Objeto de deseo

La Sala Yago cerró sus puertas por última vez el 30 de junio del año 2007. Una sentencia judicial obligaba a cesar el espacio definitiva e irremediablemente a los que venían siendo los gestores del local, ante la negativa de sus propietarios a recuperarlo y a hacer una oferta de venta a lo inquilinos. La sala había nacido a partir del Cine Yago, cuya empresa le alquiló la sala en 1999 a Jorge Rey, director de Títeres Cachirulo, para espectáculos de marionetas. En el año 2002 se había sumado a la iniciativa el proyecto teatral y de ciclos cinematográficos capitaneado por Eduardo Alonso y Luma Gómez, responsables de la compañía Teatro do Noroeste. La empresa con la que tenían el contrato de alquiler los gestores de la Yago quebró, y los dueños del edificio no quisieron suscribir un acuerdo. Hubo dos juicios que ganaron los anteriores arrendatarios en los últimos cuatro años, resolviéndose el tercero a favor de los demandantes y propietarios en los últimos cuatro años. El tercero, en cambio, se resolvió a favor de los demandantes y propietarios del edificio, la familia Carrero López. El proyecto de espacio escénico se había ido consolidando en esos cinco años con 240 días de programación de títeres, 738 de representaciones teatrales y 60.000 espectadores. La sala y su recuperación para actividades culturales fue objeto de deseo de los concejales de Cultura de Santiago en los últimos años, objetivo que todavía no llegaron a alcanzar.