El ala del Inter Movistar jugó cinco temporadas en el Lobelle
04 mar 2011 . Actualizado a las 06:00 h.El Lobelle de Santiago fue ampliando su delegación en Madrid a medida que fueron pasando los años. Primero fue el traspaso de Betão. El pasado verano llegaron Ciço, previo paso por Polaris y ElPozo, y Eka, que lo hizo directamente desde Santiago, aunque no pudo jugar hasta el inicio de la segunda vuelta cuando Betão consiguió el pasaporte español. La última incorporación lobellista es César Muñoz, que llegó en septiembre tras rescindir el contrato que tenía con el Luparense italiano.
Inicialmente, el ala madrileño se quedó sin equipo al no liberar el conjunto italiano su transfer. Estaba en su casa de Madrid y comenzó a entrenar con el Inter. Viendo su evolución, el técnico David Marín decidió ficharlo cuando se abrió el marcado de invierno, se formalizó la situación y obtuvo la ficha federativa.
Ahora, jugando en el Inter regresa a Santiago para enfrentarse al Lobelle, club en el que militó un lustro, desde la temporada 2004-05 hasta la 2008-09. «Es la primera vez que vuelvo a jugar a Sar y tengo mucha ilusión por hacerlo. El hecho de ir a Santiago siempre es especial porque pasé unos magníficos años y dejé muchos amigos», reconoce César, que vendrá además con su mujer y su hija.
En Segovia, durante la celebración de la Copa de España, ya probó la sensación de jugar contra el Lobelle. César considera que la liga es otra historia: «Son competiciones distintas con características diferentes. En la liga queremos estar lo más arriba posible para los play offs, todos los partidos que quedan son importantes, y además jugamos ante un rival directo como el Lobelle».
El ala madrileño prevé un partido «muy intenso y para ganar tenemos que exigirnos un gran esfuerzo durante los 40 minutos porque el Lobelle te exige ese gran trabajo debido al ritmo alto de partido que siempre propone».
Seguramente César no será el último jugador del Lobelle de Santiago que acabe en el Inter Movistar.
La directiva del Lobelle prepara una gran fiesta al coincidir el enfrentamiento ante el Inter Movistar con el Entroido. Ya estaba planificado un «desfile» de carnaval con diferentes premios a los mejores disfraces de los aficionados, un taller para maquillarse la cara y pintarse el pelo, e hinchables para los más pequeños, que accederán gratis al partido si van disfrazados. Ahora, a mayores, a la directiva se le ocurre repartir mil orejas de carnaval entre los asistentes para endulzar su paladar mientras presencian el espectacular partido. Dulces de la pastelería Mimela de A Estrada.