Melilla examina el rol de Kendall

Manuel García Reigosa
M. G. Reigosa SANTIAGO/LA VOZ.

SANTIAGO

El pívot canadiense, el mejor frente al Girona, alienta altas expectativas de cara a la segunda vuelta

14 ene 2011 . Actualizado a las 03:55 h.

Levon Kendall tiene un talento natural para la práctica del baloncesto. A menudo parece como si pasase inadvertido por la pista, incluso cuando hace buenos números, o muy buenos, como sucedió en la última jornada.

Moncho Fernández no tiene dudas respecto al jugador: «Es un sambenito que le han colgado. Como no levanta el puño ni pega saltos se dice que si es frío, que si esto, que si lo otro.... Levon es el jugador que es. Y es un caso muy particular, porque si hay alguien que no ha parado es él».

Recuerda que terminó la temporada en Grecia y, casi sin descanso, se incorporó a la selección de Canadá para disputar el Mundial. Finalizado el campeonato, se sumó sobre la marcha a la pretemporada del Obradoiro. «Creo que ahora va a volver a encontrar su sitio -apunta el técnico-. Es como es. Mete una canasta espectacular como quien echa un papel a la papelera y la cara no le cambia. Yo estoy muy contento con él».

El entrenador observa, además, que Kendall está adaptándose a unas exigencias nuevas: «Venía de ser un especialista claramente, tanto en su selección como en Grecia, donde juega claramente de cuatro y se abre para tirar de tres. Queríamos que nos aportara en dos facetas en las que él puede ser muy bueno: situaciones de poste bajo, algo que lo enriquecerá tácticamente; y en el rebote, ya que es un jugador con un físico espectacular. La verdad es que nos ayuda mucho. Es el cuatro cuatro de la plantilla, el pívot que puede jugar abierto o de espaldas, sin remitirse solo a su condición de tirador».

Moncho Fernández reconoce que Kendall deja a menudo la sensación de que puede dar más porque «entra por los ojos al espectador. Es muy elegante su manera de jugar y de lanzar». El pívot canadiense captó el mensaje desde el primer día porque ya en su presentación se definió como un «cuatro y medio». Y, pese a su buena mano en la larga distancia, no abusa del tiro de tres. Trata de hacer lo que le piden.

En los números de Hopkins

Sus números son bastante similares a los de Bernard Hopkins, con quien se reparte los minutos en el hábitat del poste bajo, si bien ello no es óbice para que alguna vez coincidan sobre la pista.

Hopkins se ha perdido cuatro encuentros por lesión. Promedia veintidós minutos, algo más de diez puntos y cuatro rebotes. En el caso de Kendall las cifras son, por ese mismo orden, veintidós, ocho y cuatro.

A pesar de que la estadística parece indicar lo contrario, lo cierto es que Kendall ha tenido hasta la fecha un papel más próximo al de un actor de reparto que al de un protagonista, con excepción del duelo ante el Girona, en el que, sin hacer ruido, se convirtió en el más valorado de los dos equipos.

Por su polivalencia, su altura y su movilidad emerge como un jugador al que resulta difícil ponerle techo. El domingo se reivindicó con su mejor partido y esta noche tiene otro examen.