La declaración de zonas saturadas hacía imposible una reforma sin licencia de A Casa das Crechas
08 may 2009 . Actualizado a las 10:46 h.El Ayuntamiento encontró la fórmula para que un establecimiento obvie la normativa vigente y pueda legalizar una actuación que no tendría arreglo legal. Esa receta salvadora es la notoriedad pública y administrativa del funcionamiento del local.
La Xunta de Goberno del pasado día 7 de abril aprobó la legalización de la ampliación del sótano en el que sirve copas el pub a Casa das Crechas. La escueta notificación en principio semeja ser una más entre las numerosas licencias de este tipo que concede el equipo de gobierno. Pero no es una más. Encierra un rasgo muy especial, que en la práctica significa un precedente en el urbanismo compostelano para casos del mismo tenor.
Los dueños del local solicitaron en febrero del pasado año licencia de obras para su acondicionamiento y a tal efecto presentaron el proyecto pertinente, en el que consta la intención de ejecutar obras interior en los aseos y en la barra, así como la sustitución parcial de las instalaciones de fontanería y electricidad.
La solicitud recibió la negativa de las instancias municipales, pese a que en principio estaba bien tramitada y sin problemas. Pero el problema estaba en otro lado del establecimiento, en el sótano. El permiso de apertura del establecimiento, hace 22 años, contemplaba una planta de sótano que posteriormente figuró ampliada unos metros. Y la consecuencia es que la solicitud de reforma hecha ahora por los titulares del local no puede ser admitida en tanto no conlleve la anulación de la parte del sótano ampliada un par de metros sin licencia.
Esta ampliación podía ser legalizada también sin problemas con el proyecto y solicitud pertinente, pero se ha metido en fuera de juego. Es decir, fuera de ordenación. El motivo es el decreto de saturación emitido en el 2005 por el alcalde, que impide nuevos permisos de apertura o ampliación de locales hosteleros en la calle que alberga el pub As Crechas, entre otras.
Muy mal cariz, pues, presentaba para los dueños del pub la posibilidad de mejorar su estructura y poder utilizar la totalidad del sótano para su servicio. Y eso que el local recibió en su momento licencias de obras, con la planta de sótano ya ampliada, para pavimentación y ventilación. Pero ello no supone, según Raxoi, la legalización del uso de ese espacio, al que el susodicho decreto de saturación vino a condenar.
Raxoi se rompió la cabeza para buscarle una solución al entuerto. Y la encontró. La doctrina de la jurisprudencia le puso en bandeja varias sentencias con casos similares. Y todas ellas coinciden en el argumento legalizador: la notoriedad de la actividad de la industria, desde luego conocida por el Concello, y su consolidación con el transcurso de los años.
Esa doctrina jurisprudencial es aplicable a la situación de fuera de ordenación de actividades «cuia existencia resulta palmaria, notoria e probada, ás que non pode aplicarse a normativa actual e que poden ser autorizadas sempre que se cumplan todalas medidas correctoras previstas para o desenvolvemento desa actividade».