Los concesionarios santiagueses sufren el mayor bajón de Galicia

M. Cheda

SANTIAGO

Los compostelanos adquieren ahora cada semana una media de 56 vehículos menos que hace solo un año

10 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El último diagnóstico emitido por el Instituto Galego de Estatística (IGE) sobre la salud del mercado automovilístico en los concellos de la comunidad autónoma revela un agravamiento de la gripe que empezaron a contraer en la reciente transición invierno-primavera. Además, en comparación con los negocios de las otras seis ciudades del entorno, el dosier endosa al grupo de los concesionarios de Compostela el papel de paciente de peor evolución.

De acuerdo con los datos del IGE, en Compostela se registraron a lo largo de junio 337 matriculaciones, frente a las 563 que habían sido contabilizadas en el mismo período del 2007. Equiparando altas de placas ante la Dirección General de Tráfico con ventas efectivas, supone que las compras de vehículos nuevos descendieron en la capital un 40,1%, mientras que en Vigo bajaron un 37, en Ferrol un 35,1, en Lugo un 30,4, en Ourense un 29,4, en A Coruña un 28,8 y en Pontevedra un 21,4.

En términos porcentuales, se trata del mayor desplome padecido por el sector desde comienzos del 2003. Eso como poco, pues el archivo de Estatística accesible para el gran público no se remonta más atrás en la historia. Traducido el bajón a valores absolutos, viene a significar que, por cada semana transcurrida, los santiagueses dejaron de adquirir una media de 56 autos en el sexto mes del 2008 respecto al del 2007. Así, en el tiempo que los comerciales solían tardar en despachar 141 unidades, de repente, pasaron a colocar apenas 84, esto es, nueve menos por jornada laborable.

Como puede apreciarse en el cuadro numérico reproducido en esta página, la regresión de la actividad en el subsegmento de los turismos no alcanzó un cota tan alta, si bien se quedó cerca de hacerlo, con un retroceso de las matriculaciones ligeramente superior al 39,4%, pues desde 416 se precipitaron hasta 252. Mientras, el palo encajado por el nicho de las motocicletas se quedó en 15,5 puntos relativos y, en el polo opuesto, la magnitud del propinado al que integran los camiones y furgonetas se disparó al 52,8%.

Profesionales del gremio consultados acerca del problema se limitan a inscribirlo en el marco de la crisis que azota el país, simplemente. A su juicio, sería algo así como la consecuencia lógica de la inflación desbocada, el paro apuntando al cielo, la capacidad de ahorro de las familias bajo mínimos, el nivel de endeudamiento de las economías domésticas rozando techos preocupantes, los tipos de interés por las nubes, la desaceleración del crecimiento del PIB...

De cualquier modo, las alarmas permanecen apagadas de momento gracias a los resultados positivos cosechados en enero y abril y a los neutros conseguidos en febrero, que contribuyeron a mitigar el efecto negativo de los desastrosos rendimientos de marzo, mayo y junio. Así, las altas de vehículos en el primer semestre solo menguaron un 14,9%, de 2.573 a 2.190.