La mortalidad se dispara en Santiago con un fallecimiento cada diez horas

M. Cheda

SANTIAGO

La capital cerró el 2007 con uno de sus peores saldos vegetativos pese a lograr la natalidad más elevada en tres lustros

08 jul 2008 . Actualizado a las 03:46 h.

Uno de cada 111 santiagueses que presenciaron cómo arrancaba el 2007 no pudieron verlo acabar, pues entremedias la vida se les apagó. Además, por cada 15 que se marcharon al otro barrio solo 14 vinieron a este mundo. Demográficamente, fue para la ciudad un año negro en términos generales; de hecho, se situó entre los cuatro peores desde inicios de los setenta. Así se deduce al menos de la lectura de un informe que, elaborado con datos aún provisionales, el Instituto Galego de Estatística (IGE) acaba de difundir.

A lo largo del ejercicio pasado murieron un 9,5% más de empadronados que en el 2006, o sea, 843 en total, una cantidad tan elevada que no existen precedentes de ella, siquiera similares, dentro de la base documental del IGE, que alcanza hasta 1975. El récord en el ránking de fallecidos lo venía ostentando hasta el momento el 2003, con 808 defunciones. El promedio semanal de finados en el 2007 (16,2) supera en más de 19 puntos porcentuales el valor habitual registrado durante los últimos siete lustros (13,6), como se aprecia en el cuadro complementario reproducido a la derecha de estas líneas.

En el polo opuesto, nacieron 797 compostelanos, lo cual representa en este campo el balance más positivo desde 1993, cuando habían sido alumbrados 867, de acuerdo con la misma fuente de información. En comparación con el registro del año precedente (789 nuevos vecinos), sin embargo, apenas supone un progreso del 1,1%.

Así las cosas, disparada la mortalidad y transitando la natalidad por caminos de muy corto recorrido, la capital gallega, al igual que otros 267 de los 315 ayuntamientos de la comunidad, obtuvo en el 2007 un saldo vegetativo restante de 46 individuos: casi medio centenar de entierros más que partos, dicho vulgarmente. Se confirma así que lo ocurrido en el 2006 no era en realidad un punto de inflexión, sino un accidente coyuntural dentro de una tendencia mala. Entonces, con 770 bajas y 789 altas, las cuentas naturales de población -no incluyen los flujos migratorios- le habían salido positivas a Santiago por primera vez desde 1998.