El equipo de Julián Barrio ya tiene casi el doble de parroquias que personal del clero para hacerse cargo de ellas
04 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.La crisis de vocaciones y el elevado nivel de envejecimiento del clero local han provocado que la plantilla de sacerdotes al servicio del Arzobispado de Santiago se sitúe ahora por debajo de los 600 miembros, circunstancia inédita en la era moderna. Hoy, justo cuando se cumplen 47 años de la ordenación de monseñor Julián Barrio, al cargo de este se contabilizan 597 curas, según datos recabados del director de la Oficina de Sociología y Estadística de la institución eclesial, Juan José Cebrián. En relación con los 614 que había registrados a comienzos del 2007, representan un 2,8% menos. Además, respecto al censo de hace una década (703), la caída supera levemente los 15 puntos porcentuales, que ya suben hasta 46,2 si para la comparación se toma como referencia el plantel de 1970, cuando ascendía a 1.109 individuos más un purpurado.
En el cuadro de guarismos reproducido a la derecha de estas líneas se aprecia la magnitud del fenómeno y sus factores desencadenantes en toda su dimensión. Se observa también cómo el número de aspirantes al sacerdocio en el Seminario Mayor de Compostela ha venido menguando progresivamente desde la temporada 1992-1993, una especie de cénit, con 67 jóvenes en preparación. El curso actual, con solo 25 inscritos, se ubica en las antípodas de aquel. No en vano, hacía un cuarto de siglo que el centro de San Martín Pinario no atraía a tan pocos.
Consecuencia del problema, el equipo de Barrio ha de apañárselas en estos momentos para gestionar casi el doble de parroquias (1.071) que curas asignables al cuidado de las mismas. Si bien de manera muy leve, la situación mejorará a partir del domingo, para cuando se prevé que, tras una ceremonia en la Catedral, la nómina del Arzobispado gane seis personas y, recuperando el horizonte psicológico recién perdido de vista, quede fijada en 604.
En cualquier caso, continuarán antojándose escasos para llegar a tantos fieles potenciales como residen en la zona. Porque, grosso modo, serán uno para cada 2.200, mientras que a comienzos de la década de los setenta la ratio era de apenas 965.