La oferta de Lavacolla se empobrece al perder casi 80 vuelos por semana

M. Cheda

SANTIAGO

Solo el incremento de la ocupación permite a la terminal evitar un crac y recuperar terreno a las de Vigo y A Coruña

17 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La oferta de Lavacolla se empobreció radicalmente el mes pasado, al perder un promedio diario de 11,2 vuelos, o sea, casi 80 a la semana, computados tanto los de ida como los de vuelta. Esta conclusión se desprende de la lectura de un informe estadístico difundido ayer por Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (Aena), el cual sitúa a la capital ante un panorama para nada halagüeño. Según dicho documento, sobre la pista compostelana aterrizaron y despegaron 1.726 aparatos durante este último mayo, mientras que a lo largo del anterior lo habían hecho 2.073. De modo que el descenso de actividad entre un intervalo y el otro superó ligeramente los 16,7 puntos porcentuales.

Cayó además, si bien no tanto, la demanda, pues se contrajo un 1,7%. Los 166.998 pasajeros computados entonces quedaron reducidos ahora a 164.129, al menguar a razón de 93 por jornada (2.869 en global). Se trata del segundo balance mensual negativo que encadena la terminal de Santiago, tras el cosechado en abril, cuando su clientela había descendido un 8,2%. En el conjunto del 2008, sin embargo, todavía no ha entrado en números rojos, dado que acumula un crecimiento relativo de 1,4 puntos: 780.875 viajeros, frente a los 769.938 registrados entre el 1 de enero y el primero de junio del ejercicio precedente.

Peor que la media

En el contexto de la red pública de aeródromos, los resultados de Lavacolla en mayo incluso parecen peores. Porque el volumen de operaciones bajó aquí de tres a cuatro veces más que en el resto de lugares (-4,7%). Y también porque, lejos de retroceder, los usuarios del grupo de recintos competidores ascendieron un 2%, pasando de 18,1 millones largos a 18,5 cortos.

Del estudio de Aena solo puede extraerse una sentencia positiva para la terminal de la ciudad: el hecho de que sus estándares de rentabilidad se hayan disparado. Analizando en exclusiva los tráficos comerciales, se aprecia cómo el índice promediado de ocupación en los aviones progresó un 10,3%. ¿Por qué eso? Respecto al del 2007, en mayo del 2008 las compañías dejaron de comercializar 204 desplazamientos (1.673 contra 1.877), pero, proporcionalmente, no vendieron tan pocos billetes. De ahí que el número de personas por servicio, grosso modo, subiese de 89 a un meritorio 98.

Gracias a ello, Lavacolla pudo recuperar el mes pasado algo del terreno que, en favor de Alvedro y Peinador, ha venido perdiendo recientemente. La terminal de Vigo pagó con un descenso de pasaje del 5,7% (de 126.650 a 119.477) su bajada del 23,7 en el campo de los movimientos, mientras que la de A Coruña se dejó por el camino un 5,4% de viajeros (de 117.841 a 111.457) y un 8,7 de vuelos.

En consecuencia, dentro del mercado gallego de clientes transportados por aire, al complejo compostelano le correspondió este mayo un 41,54% del pastel; al olívico, un 30,24, y al herculino, un 28,21. Respectivamente, 365 días atrás el reparto era 40,58% por 30,78 y 28,64.

Castigo de las tradicionales

¿Qué está sucediendo para que un sector que hace nada semejaba ir en reactor vaya tirando hoy a duras penas a lomos de un vespino trucado? Básicamente, el estancamiento del aeródromo se resume coligiendo que las firmas de bajo coste y de nueva generación en la ciudad, al haber evolucionado de una política expansiva a otra de contención (Ryanair) si no de repliegue (Vueling), ya no se bastan para contrarrestar el efecto de los recortes ejecutados por las empresas tradicionales.

Se observa en el cuadro reproducido a la derecha de estas líneas. En términos generales, en los puentes exclusiva o mayoritariamente explotados por low cost (Londres, Fráncfort, Roma, Liverpool, Palma de Mallorca, Dublín...) se detectan equilibrios o bien desajustes leves. Por contra, el negocio de las conexiones con las islas tinerfeñas, en manos de sociedades españolas, se resintió de forma aguda (Tenerife Sur, 1.628 clientes menos sobre una base de 8.630; Fuerteventura, de 4.175 a 2.663...).

Aunque, sobre todo, el epicentro del problema se ubica en el fuerte de una Iberia que mima Alvedro y Peinador: los enlaces con Madrid y Barcelona, campo donde también Vueling dio pasos atrás, a la par que Spanair y Air Europa, esta última al optar por no retomar operaciones. Del abanico de opciones para moverse entre la capital gallega y la del país se cayeron en mayo 30 posibilidades semanales, y del panel de uniones con la catalana, casi una cuarta parte.