Un concierto de grupos gallegos y el botellón atrajeron a 20.000 jóvenes

SANTIAGO

02 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La primera noche de las fiestas de la Ascensión congregó a más de veinte mil personas en el entorno de la Residencia y la Alameda. Después de unas primeras horas en las que la afluencia era más reducida, a partir de las dos de la madrugada el número de personas fue incrementándose hasta superarse la asistencia de la primera noche del pasado año. Xosé Baqueiro, concejal de Festas, se mostró ayer exultante al comentar el éxito del primer concierto del campus. Finalmente, se cumplió la previsión de que la coincidencia de la fiesta de la Ascensión con el Día do Traballo permitiría que personas de toda Galicia se desplazará a Santiago.

El Campus Party se vio amenazado al principio por una fuerte tromba de agua, que cayó alrededor de las once de la noche. Tras este primer susto, la noche se despejó y el concierto se desarrolló sin problemas y con un público totalmente entregado desde la primera nota a la última. Los miles de jóvenes llenaron todo el recinto del campus y la escalinata de la Residencia. Las pantallas gigantes permitieron que el concierto pudiera ser seguido por los más alejados del escenario. El macrobotellón de la Ascensión dejó sobre la Alameda y campus toneladas de residuos, fundamentalmente botellas y vasos de plástico. Los contenedores instalados provisionalmente estaban rodeados de montañas de basura.

Los servicios de limpieza reforzados iniciaron la recogida de basura a las siete de la mañana y a las once ya habían llenado un camión de cuatro toneladas. Marta Álvarez-Santullano, concejala de Seguridade Cidadá e Limpeza, apuntó que aproximadamente se recogieron diez toneladas de basura entre las zonas del Campus, Alameda y Ensanche. En este último, el volumen fue menor y la mayor concentración de residuos se registró en el Campus y Alameda.

En cuanto a incidentes, la noche fue relativamente tranquila al margen del ruido que tuvieron que soportar los vecinos del casco histórico y Ensanche hasta bien entrado el día siguiente. A las once de la mañana aún había pequeños grupos de pandillas deambulando por las calles. Pese al elevado número de personas por las calles, los incidentes fueron menores. Un contenedor quemado fue la única nota discordante en la noche, según comentó Álvarez-Santullano. Un dispositivo de la Policía Nacional controló la plaza Roxa, con el fin de evitar que se produjera un botellón en la zona. La concejala indicó que el lugar fue utilizado por las pandillas de jóvenes para citarse y después desplazarse a la Alameda y campus, pero se mantuvo el dispositivo para evitar concentraciones.

El botellón lo hubo, pero fue casi exclusivo del campus. Desde poco después de las diez de la noche, numerosos jóvenes provistos de bolsas cargadas de botellas de alcohol se fueron concentrando en las zonas verdes del campus para asistir al concierto y celebrar su fiesta. La Alameda también concentró a numerosos grupos de pandillas, entre las que había gran número de adolescentes.

Las atracciones de la feria tuvieron ayer dos etapas diferenciadas. Durante la tarde estuvieron prácticamente copadas por familias con niños, que utilizaron las instalaciones infantiles; mientras que por la tarde y noche, la demanda se concentró en la noria. Los precios de las principales atracciones oscilaban entre los 3 y 3,5 euros, aunque ello no impidió que se hicieran colas para esperar el turno.