La Xunta prohibirá por contrato a su nuevo servicio de limpieza dejar luces encendidas de noche
SANTIAGO
El pliego de normas por el que deberá regirse el nuevo servicio de limpieza de las oficinas autonómicas combate directamente un problema que ciudadanos y prensa vienen denunciando desde hace meses: el derroche energético durante las madrugadas en San Caetano y otros complejos similares. «Ao remate da limpeza de cada zona, será apagada a luz e pechada a porta. Non se permitirá que, por estratexias de traballo, se vaian abrindo tódalas portas dos distintos departamentos, permanecendo as luces prendidas. Como parte importante da execución do contrato, estará colaborar no aforro enerxético», establece la memoria en su apartado cuarto.
Asimismo, las reglas obligan a la futura adjudicataria a desratizar y desinsectar los centros administrativos cuando así le sea requerido. Y también a triturar los papeles tirados a la basura por los funcionarios y altos cargos antes de trasladarlos a vertederos o plantas de reciclaje, «con independencia do seu contido». «Calquera unidade poderá solicitar, por escrito, un certificado de ter destruído os documentos que se referencien no mesmo», apostilla.
A mayores, se le requiere prestar «unha atención moi especial» a los baños, aduciendo que «son o reflexo do índice de calidade de limpeza dun edificio». Habrá de utilizar detergentes y desinfectantes «adecuados», suministrar papel «en cantidades superiores ao consumo diario» y dotarlos de 700 contenedores higiénico-femeninos. «Os aseos públicos serán limpados -concluye- as veces necesariase, como mínimo, cada hora e media».
Que los ceniceros no huelan
El compendio de prescripciones detalla uno a uno cómo se tratarán los distintos elementos estructurales y decorativos de los inmuebles. Los techos y paredes, «con cepillo seco e suave»; los bronces, «con limpametais exentos de amoníaco»; los archivos, «libro a libro, con aspiradores de baixa potencia»... Sobre los ceniceros sentencia: «Aplicaranse os procedementos que corresponda, segundo o material do que estea feito cada un deles, da tal maneira que non emitan olores a tabaco». Sin duda, quienes redactaron esta cláusula, cuando la escribieron, estaban pensando en colectores de colillas instalados a cielo abierto, pues lo contrario supondría reconocer implícitamente que en la Xunta se continúa fumando allá donde la ley lo prohíbe.
«Na residencia oficial do presidente -se advierte a los licitadores- e na Casa de Galicia en Madrid, polas súas particulares características, as tarefas poderán exceder as realizadas no resto de edificios».