Una consulta médica con improvisación y protocolo

La Voz

SANTIAGO

20 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La Fundación Theodora visita el hospital de Santiago desde el 2002 todos los jueves y la rutina que siguen suele ser siempre la misma. Sobre las tres de la tarde entran por la puerta del Clínico Clara y Fredi, dos personas que aparentemente pasan desapercibidas entre todo el mundo que se encuentra en el hospital. Tras media hora de preparación, en una pequeña sala, se convierten en los doctores Sonrisa, con un atavío personalizado y con relación del día a día, dejando dentro de una maleta su verdadera personalidad.

Una vez caracterizados, comienzan a recorrer todas las habitaciones del hospital donde hay ingresado un niño, pero siempre por un orden: primero quemados, oncología, trasplantes, cirugía e infecciones. «Por protocolo de la fundación siempre seguimos estas tipologías», dice Clara.

Una vez que comienzan el pase de médicos van habitación por habitación y niño por niño jugando e improvisando con ellos, ya que depende del estado en el que se encuentre cada enfermo. El objetivo es que pequeño paciente salga con su imaginación de la habitación y regrese a su mundo de niño con un poquito más de alegría.