Kiwis en almíbar con denominación de origen

LUGO CIUDAD

Feos por fuera, sabrosos por dentro. Son pequeños, con alguna deformidad externa incluso, defectos más que suficientes para que el producto quede fuera de las vías de comercialización. La apariencia es la condena del kiwi de destrío, igual de sabroso y jugoso que los que dan la talla, pero poco vistoso para el consumidor. Fuera del mercado, su destino habitual suelen ser los asilos de ancianos, adonde llegan como regalo de los productores. Pero su futuro a partir de ahora puede ser otro gracias a una investigación multidisciplinar liderada en los últimos tres años por un grupo de científicos del área de Tecnología Alimentaria del campus de Lugo, de la Universidade de Santiago. El equipo, que también recibió la colaboración de la Universidade de Vigo, ha desarrollado un kiwi en almíbar, preparado en rodajas, listo para ser comercializado. Es la oportunidad de entrar en el mercado para los kiwis pequeños y feos.

«Pensamos que puede ser una buena alternativa y rentable desde el punto de vista económico», explica la coordinadora del trabajo, María Ángeles Romero, cuyo grupo fue el que optimizó el proceso de congelación del grelo, que ya está en el mercado. ?La investigación se hizo en colaboración con la empresa Kiwi Atlántico, que fue la que les ofreció el producto. Su gerente, Carlos Vila, también cree que la propuesta es interesante. «Lo estudiaremos detenidamente -explica-, pero antes de pensar en la comercialización del kiwi en almíbar habrá que hacer un estudio de los costes y de mercado, para ver si es competitivo con otras mermeladas».

De momento, el kiwi gallego en almíbar ha recibido el beneplácito de un grupo de 150 personas que ejercieron de catadores durante las pruebas de evaluación. «La respuesta fue muy favorable. Les gustó mucho y mayoritariamente dijeron que sí lo comprarían si el producto estuviese en el mercado», apunta Ángeles Romero. La cata de los consumidores fue cotejada de forma paralela por otras realizadas por un panel de profesionales, que entre otros aspectos valoraron la dulzura, acidez, fibrosidad, color y jugosidad de las muestras. Al mismo tiempo, los investigadores analizaron sus características en laboratorio con técnicas físico-químicas. Y la fruta también pasó el examen. Ahora queda el reto del mercado.