La APDR y voluntarios eliminan mimosas y acacias negras en Ponte Bora
19 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Mimosas sobre todo, pero también acacias negras, están ya ocupando el lugar que antes tenían alisos, fresnos, sauces y abedules no solo en los bosques de ribera del Lérez, sino en los del río Verdugo y el Almofrei. La Asociación Pola Defensa da Ría quiso ayer poner en alerta sobre los daños que están produciendo estas especies forestales invasoras, con una actuación para eliminarlas de las márgenes del Lérez a la altura de Ponte Bora, que realizó en colaboración con el Ayuntamiento pontevedrés.
El avance, según advierte el vicepresidente del colectivo ecologista, Benito Andrade, «é alarmante» en el caso de las mimosas «porque se están extendendo a gran velocidade e a administración vése impotente para detelas».
«O peor é aquí no río, porque substitúe ao bosque natural de ribeira, e como é unha especie que arde fácilmente, pois logo ven o fogo, elimina as árbores naturais e xa se convirte nunha especie dominante», señaló. El ecologista advierte que la propagación de esta planta favorece «a erosión, a eliminación de auga e disminúe os caudais, porque os bosques de ribeira actúan como protección».
Lo que ayer hicieron una treinta de voluntarios fue eliminar las plantas de menor tamaño y cortar y aplicar una sustancia herbicida a las más grandes. Andrade indicó que en el Lérez el mayor peligro lo arrastran las mimosas, que se extienden más rápido. «Hai sitios aquí no Lérez, como nos seus afluíntes e no Verdugo, que están xa totalmente ocupados -advirtió-. A acacia negra vai máis lenta e é máis fácil de tratar, pero isto non existe forma. A administración fixo algún proxecto e se deu conta de que era carísimo. Por iso pensamos que o voluntariado si que pode aquí ter un papel importante».
Defensa da Ría también realizó ayer una plantación de carballos, castaños y sobreiras en una zona de Xeve castigada por la oleada de incendios del año 2006 y por la erosión posterior que arrastró buena parte de los componentes de los suelos «que hoxe se atopan aínda totalmente degradados». Y es que la situación de los montes también es «sumamente delicada», según los ecologistas. Aluden a que los cultivos de eucalipto y pino «especies que producen grandes cantidades de combustible, teñen favorecido a propagación dos incendios forestais que con maior cantidade de combustible no monte tenden a ser tamén de maior intensidade». La sequía del verano, seguida de las precipitaciones torrenciales del otoño está dando lugar «a intensos procesos que eliminan o substrato necesario para o desenvolvemento da vexetación».