Una escultura del escultor pontevedrés reposa en una de las zonas más visitadas de la ciudad andaluza.
10 jun 2011 . Actualizado a las 10:44 h.A unos doscientos metros de la catedral de Sevilla, y a una distancia similar de la Torre del Oro, en plenos Jardines del Cristina, una de las zonas más visitadas de la ciudad, se encuentra ahora una musa del artista pontevedrés Sergio Portela Campos. Se trata de una escultura de bronce que decora una fuente de mármol macael y pizarra verde pol diseñada por el arquitecto sevillano Antonio Barrionuevo Ferrer, y que rinde homenaje a los poetas de la generación del 27. Portela indica que su pieza está inspirada en el poema A una muchacha desnuda, de Vicente Aleixandre y es una figura femenina a tamaño casi natural que está leyendo. El conjunto fue inaugurado ayer en la ciudad andaluza, y esta es ya la cuarta que el creador pontevedrés diseña en la citada comunidad, después de otras piezas en el cementerio de Carratraca (Málaga), la estación de autobuses de Córdoba y Ayamonte (Huelva). Hace un año que Portela recibió el encargo del citado arquitecto y el artista destaca que «ha sido un placer» trabajar con Barrionuevo, «que además de muy buen profesional es una persona encantadora». «Además como viví un tiempo en Sevilla le tengo un aprecio especial a esta ciudad», señala.
«Caminos de hierro»
El vestíbulo de Vialia estación de Adif, acoge la exposición del 25 concurso fotográfico Caminos de hierro, cuyo primer premio fue para el vallisoletano Antonio Manzano. En total participaron 1.100 autores de 31 países diferentes. Galicia está presente en la muestra con cuatro fotógrafos, entre ellos, nuestro compañero en la redacción de Santiago, Xoán A. Soler, que estuvo presente ayer en la inauguración. Comentó que su fotografía De entre la tierra, capta el momento en que el tren sale del viaducto de Ponte Ulla, en medio de una espesa niebla. «Estaba cubriendo una visita de un ministro -relató- y coincidió que pasaba el tren y disparé». Por su parte Antonio Gutiérrez Pereira, de Bueu, se llevó uno de los accésit con una serie de cinco fotos titulada Final de vía. «Las hice en mi casa, con luz natural y trenes y personajes en miniatura -explicó-. Quise transmitir un poco de misterio, de inquietud, de intriga....» Trabaja en una empresa de fotografía de Vigo y da clases de esa materia. Reconoce que le gusta más la cámara digital y que «desde que me la compré hace cinco años, no paro de hacer fotos». Es la cuarta vez que concurre a este certamen, y ya había quedado finalista en otra ocasión. En verano expondrá en Bueu una muestra esa villa.