Un diálogo imaginado entre dos mentes brillantes del siglo XVII

La Voz

PONTEVEDRA

«El encuentro de Descartes con Pascal joven» narra sobre la escena el diálogo entre estos dos pensadores universales.

28 ene 2010 . Actualizado a las 19:39 h.

En 1647 René Descartes, que ya ha escrito su obra maestra, El discurso del método, es un racionalista de 51 años que ama la vida en sus menores detalles. Por su parte, Blaise Pascal Clermont-Ferrand, que con 19 años había puesto los cimientos de la primera máquina aritmética de calcular, tiene 24 y está inmerso en una profunda crisis existencial; solo vive por y para sus ideas.

Ambos tienen ese año su único encuentro, fechado el 24 de septiembre en el convento parisino de los Mínimos. Hablaron durante horas, pero no escribieron texto alguno acerca de su particular cumbre filosófica. Esa conversación y la confrontación entre ambas personalidades -racionalismo frente a misticismo- es la que imagina -basándose en la correspondencia de los dos intelectuales- el dramaturgo francés Jean Claude Brisville en su obra El encuentro de Descartes con Pascal joven, que este fin de semana dirige y protagoniza en Pontevedra uno de los pesos pesados de la escena española, Josep María Flotats.

Flotats ha llegado a decir que la obra permite al espectador salir del teatro «más relajado e inteligente». Sobre todo, porque como ha subrayado, Brisville escribe con «un lenguaje altísimo, pero no artificial ni ampuloso». «Por eso el diálogo no es para doctores en filosofía sino para todo el mundo, fluye con agilidad y actualidad».

En este sentido, el intérprete destaca que los temas que discuten Pascal (Albert Triola) y Descartes «nos interesan totalmente hoy en día». «Se tratan conceptos absolutamente vigentes como la separación de la Iglesia y del Estado, la censura, la enfermedad, la soledad, la dificultad para un escritor de publicar, el peso de la política en la vida de la gente, la falta de apoyo para la investigación científica etcétera», ha señalado a La Voz. Y añade que el autor de la obra «enfrenta a dos hombres de bien que se escuchan, se respetan, aceptan la diferencia del otro y debaten; eso se ha convertido ya en algo muy raro».

Cuando decidió abordar la dirección e interpretación de este montaje, Flotats pensaba que iba a llegar solo a un público minoritario. Y reconoce que el éxito le ha sorprendido. «A mí eso me pone de buen humor -señala-. No solo por el hecho de interpretar a Descartes, sino por comprobar que hacer un teatro de texto, idea y pensamiento no es incompatible con la diversión».