El pilar sobre el que se sostiene la enseñanza universitaria rompió ayer su silencio. Los alumnos han tomado posición y demandan al Concello de Pontevedra la cesión inmediata de terrenos para crear nuevos edificios en los que se pueda albergar nuevas titulaciones una vez se abra el mapa de las mismas en el 2010. Sería, a su criterio, la única manera de no quedarse al margen de una enseñanza del siglo XXI.
Los alumnos muestran su opinión después de que en los últimos meses, la ampliación del campus de Pontevedra fuese un escenario de reproches a tres bandas entre Universidad, Concello y Diputación. En el eje central, la interminable cesión de los terrenos de Tafisa, que tiene en jaque el desarrollo del campus.
Solo un día después de que el rector de la Universidad de Vigo, Alberto Gago, visitase la ciudad para casi rogar un espacio en la capital del Lérez, la Asociación de Estudiantes Liberais de Galicia (ELGa), que congrega a cerca de 400 alumnos en toda la comunidad, mostró su apoyo a la institución al señalar que «ante a urxente necesidade de captar novos títulos, unha boa aportación do Concello de Pontevedra sería conceder instalacións de xeito provisional para que estes novos títulos se poidan por en marcha».
El presidente de la agrupación ELGa, Victor Santana, reconoce que la Universidad de Vigo no tiene carencias pero mientras el CUVI y Ourense se han expandido, «el campus de Pontevedra sigue igual que el primer día». Los estudiantes recuerdan a la Administración local que la ciudad solo dispone de cinco edificios en las que se albergan 12 titulaciones y más de 3.000 alumnos. El campus está atado de pies y manos. No puede crecer porque los 25.000 metros cuadrados de Tafisa no se han desbloqueado y el traslado de Bellas Artes al futuro Edificio das Artes es todavía una quimera.
Con este telón de fondo, en menos de dos meses se abre el mapa de titulaciones con un futuro incierto para la ciudad. Si hubiese edificios al alcance de la institución podrían optar a albergar un nuevo grado, ya que la nueva normativa permite a cada Universidad solicitar la titulación que desee y ponerla en marcha, después de que se haya verificado.
Los estudiantes alertan del poco tiempo de maniobra del que dispone el Concello para que Pontevedra no se caiga del siglo XXI. «La Universidad es un mecanismo para generar riqueza y el Concello se saca el muerto de encima con una parcela de 25.000 metros cuadrados», señala Santana.