El tema continúa siendo «prioritario» para el equipo rector, que todavía desconoce de qué partidas dispondrá
09 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El campus de Pontevedra de la Universidad de Vigo recibió hace diecisiete años sesenta mil metros cuadrados para asentarse a orillas del río Lérez. Desde entonces permanece encorsetado en los mismos sesenta mil metros cuadrados. La operación de Tafisa supone ampliarlo en un 33%. Y aún así es escasa para las necesidades de un nuevo recinto universitario que en el 2010 afronta un año clave para su adaptación al nuevo modelo europeo.
Pero a las dificultades de espacio se suman ahora los recortes presupuestarios que conlleva consigo la crisis financiera. Después de haber consignado 2,2 millones en los últimos cuatro años para levantar el edificio de Bellas Artes en la parcela que el Ayuntamiento tenía que haber cedido en el año 2005, el campus pontevedrés deberá ahora esperar al nuevo plan financiero que la Universidad negocia con la Xunta bajo los nubarrones del recorte presupuestario.
La demora en la operación Tafisa ha echado a perder unas partidas presupuestarias de medio millón de euros anuales que ahora, según apuntan fuentes universitarias, será muy complicado recuperar.
Desde el campus pontevedrés todavía no saben qué ocurrirá con el presupuesto del próximo año para el futuro edificio de las Artes, donde estaba previsto incluir la licenciatura de Bellas Artes, Diseño de Moda y atraer los grados de Artes Escénicas, Escenografía o Danza Contemporánea. Pero será difícil que el proyecto vea la luz a corto plazo. El edificio debía estar construido en el 2008, según las previsiones iniciales. A día de hoy, la Universidad ni siquiera dispone de la titularidad de los terrenos. Hay una resolución del alcalde para poner los terrenos a disposición, pero no una cesión de la titularidad.
Acuerdo mutuo sin cristalizar
«El acuerdo para hacer el edificio es mutuo entre Concello y Universidad, pero se tienen que dar las condiciones adecuadas», explica el vicerrector del campus, Jesús Hernández. El problema está en las condiciones de la parcela, que, a día de hoy, no son las que figuraban en el protocolo firmado entre Ayuntamiento y Universidad. «No podemos hacer una infraestructura deficiente», dice Hernández.
La Universidad estructuró un gasto. Pero el 2010 es el último año del plan financiero 2005-2010 y ahora todo dependerá del nuevo plan plurianual que fije la Xunta con las universidades.
Así las cosas, desde el campus pontevedrés solo se atreven a confirmar que el asunto es prioritario para el «equipo rector». Pero las condiciones financieras han variado y la época de las vacas gordas e ha esfumado