El nuevo alumbrado de Santa María consume menos que tres viviendas

PONTEVEDRA

El efecto trata de recrear la luz que va recorriendo la fachada de la basílica durante la puesta del sol

07 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Destacar la singularidad del monumento, aplicar criterios de ahorro energético y la utilización de las últimas tecnologías en materia de alumbrado para ocultar al máximo las fuentes de luz son los tres ejes sobre los que giró el proyecto de iluminación exterior de la basílica de Santa María, que ha supuesto una inversión de 503.000.

El resultado es una iluminación diseñada como un baño de luz blanca en toda la fachada, que evita contrastes con la iluminación específica de cada elemento singular, en un tono amarillo, más cálido. El efecto en la fachada lateral, la que da a la avenida de Santa María, es una recreación del juego de luces que va proyectando la puesta de sol sobre la misma.

La alcaldesa en funciones, Teresa Casal, destacó que la utilización de proyectores de última generación y de lámparas con tecnología led permite que la potencia total instalada sea de apenas 11 kilovatios. Es decir, menos de lo que consumen tres viviendas, ya que la potencia media es de 4,4 kilovatios.

En total, la empresa pontevedresa Setga -que ejecutó el proyecto elaborado por la barcelonesa Flexus- instaló 115 focos, de tres tipos diferentes: halógenos, leds y fluorescentes, con potencias desde tres hasta 70 vatios. Solo hay dos proyectores que enfocan la fachada principal -la que da a las escaleras de Arzobispo Malvar-, que por su ubicación separada de la fachada tienen una potencia de 150 vatios. La instalación de estos, montados sobre postes de acero cortem diseñados específicamente para esta actuación, vino obligada por la prohibición de la Dirección Xeral de Patrimonio de colocar lámparas sobre la fachada plateresca para destacar los conjuntos escultóricos, como contemplaba el proyecto original.

En el acto de inauguración estaba prevista la presencia del delegado del Gobierno en Galicia Antón Louro, por tratarse del primer proyecto financiado por el Plan E que se inaugura en la ciudad.