Miguel Sánchez Lareo (Pontevedra, 1969) es pintor por vocación y por influencia de su padre. A él le dedica la exposición que presenta estos días, hasta finales de junio, en la cafetería Devagar (avenida de la Estación, 1).
-¿Se puede vivir del arte?
-Yo lo estoy consiguiendo, ya llevo mucho tiempo en esto. Hombre, es complicado, sobre todo al principio. Una vez que ya estás metido, es más fácil, porque te vas haciendo un nombre, tienes tus clientes...
-Antes de la pintura usted se dedicaba a la fotografía.
-A la fotografía de surf, sí. Pero no era antes de la pintura, sino que compaginaba ambas aficiones. Con el surf viajé por muchos países, y gané dinero vendiendo las fotografías. Pero mi vocación desde siempre es la pintura.
-¿Cómo es la muestra que presenta estos días en Pontevedra?
-Es una muestra de pinturas al pastel que reflejan un poco lo que ha sido mi vida en los últimos dos años. Está dedicada a mi padre, que ahora está mal y fue el que me inculcó el amor al arte. En cierta forma, es algo autobiográfica, pero solo de los dos últimos años.
-Parece algo muy personal. ¿Están estos cuadros a la venta?
-Efectivamente, estos cuadros son muy personales, y el objetivo de la exposición es que la gente pueda compartir conmigo los sentimientos que me han inspirado. El objetivo principal no es vender, pero hay una lista de precios, sí.