Vecinos de las dos chinas asesinadas se quejan del deterioro del barrio

Mercedes Escauriaza

PONTEVEDRA

El mismo inmueble en el que fueron asesinadas las dos mujeres albergó meses antes otro piso de citas

03 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Amado Carballo es hoy en día una calle sin salida.

Hace esquina con Casimiro Gómez y pese a estar prácticamente al lado de una de las principales arterias urbanas y comerciales de esta ciudad, la calle Loureiro Crespo, muchos pontevedreses tendrían dificultades situarla sobre el plano.

Los edificios que se levantaron en toda esta zona, del barrio de San Antoniño, no son precisamente casas humildes, sino que gozan de todo tipo de comodidades. Sin embargo, muchos vecinos de esta zona, que el pasado miércoles sufrió una gran conmoción, al convertirse en el escenario de un doble crimen -el de las dos mujeres chinas que habían instalado allí un piso de contactos-, han dado la voz de alarma por el deterioro social y urbanístico que sufre su entorno.

Pendiente todavía del desarrollo de varias bolsas de viviendas, las que existen, algunas desde hace más de dos décadas, han dejado de ser aquellos pisos cotizados de hace algunos años. Varios vecinos de un inmueble próximo al que se cometieron los crímenes de las dos asiáticas aseguran que ya no tienen la tranquilidad de antes. «Aquí, ahora se montan unos follones de campeonato», manifestó una de las vecinas a las que corroboró otro hombre mayor, que también habita en uno de estos inmuebles.

Al parecer, la comunidad de vecinos ya ha comunicado en varias ocasiones a algunos propietarios que no se puede alquilar un piso a cualquier precio. Afirman, que al menos en dos se han montado lo que popularmente se llaman pisos pateras, es decir viviendas que alquila una persona que después va realquilando habitaciones a otros inquilinos. «Aquí entra de todo, pero eso no es lo malo, son los follones y las broncan que montan», se queja la mujer.

En Os Regos, el edificio en el que desde hace un mes vivían las dos mujeres chinas, ya había entrado antes la prostitución. De hecho, hasta hace poco tiempo, allí ejercían varias sudamericanas, en concreto unas colombianas, que acabaron trasladándose más al norte. «Aunque nunca organizaron ningún lío», aseguran otros vecinos.