No hay nada pactado entre el club y el preparador madrileño para que este continúe la próxima temporada
22 abr 2009 . Actualizado a las 11:58 h.La continuidad de José Aurelio Gay como entrenador del Pontevedra para la próxima temporada está en el aire. El club está centrado al máximo en el objetivo de la promoción de ascenso y tiene aparcado este tema a la espera de conocer la clasificación del equipo al final de la campaña.
Las condiciones en las que fichó Gay por el equipo granate contemplan que el contrato expira el 10 de mayo, día que finaliza La Liga con el partido con el Lemona en Pasarón. En caso de conseguir la clasificación para la fase de ascenso, la única modificación que contempla es un mes más de ficha para tratar de llevar al equipo a Segunda División.
Por tanto, cuando Nino Mirón llamó a Aurelio Gay a Madrid el 2 de febrero, tras llegar a un acuerdo con Rafa Sáez para rescindir el contrato, apenas dispuso de cinco minutos para cerrar la negociación. El club tenía interés en que Gay tomase las riendas del equipo lo antes posible y el técnico también quería aprovechar al máximo el tiempo que le quedaba para tratar de darle la vuelta a la crítica situación a la que había llegado el equipo.
Con catorce jornadas por delante, José Aurelio Gay era consciente de las muchas dificultades que le esperaban en su retorno a Pasarón.
No amarró la continuidad
Pero en ningún momento amarró su continuidad al frente del equipo si conseguía la clasificación para la fase de ascenso. Ni siquiera en el caso de conseguir una plaza en categoría superior, cuando en aquel momento de urgencia, era muy probable que Nino Mirón aceptase un acuerdo con vistas al futuro para renovar el contrato. Sin embargo, a día de hoy el máximo accionista del club tiene las manos libres para fichar entrenador para la próxima temporada.
En la rueda de prensa de la presentación de Gay en la sede de Benito Corbal, Nino Mirón agradeció por activa y por pasiva las facilidades dadas por Aurelio Gay a pesar de ser consciente de las dificultades que presentaba la remontada.
Cuando llegó, el Pontevedra ocupaba la décimo primera posición tras recibir un severo correctivo en el campo de la Ponferradina. Estaba a diez puntos de la cuarta plaza y con una plantilla que ya hacía tiempo había perdido la esperanza de recuperar el nivel de juego que había exhibido en la primera vuelta de la competición.
La llegada de Gay aportó aire fresco y poco a poco han ido escalando posiciones hasta llegar de nuevo a colarse entre los mejores de la competición.
Pero el castillo de naipes volvió a caerse. Pese a todo, aún mantienen posibilidades de hacerse con la propiedad de cuarta plaza.