Desde hace unas semanas, correos electrónicos advierten a los internautas de la aparición de nuevos detectores de velocidad. Es una leyenda urbana más
09 abr 2009 . Actualizado a las 10:46 h.«Ojo con los documentos adjuntos. No tienen desperdicio. Alguien va a pagar el pato de la crisis». «Mucho ojo con este radar». Correos electrónicos con estas dos advertencias están pululando por la red de redes y están llegan a los correos electrónicos de multitud de internautas pontevedreses, que observan atónitos como las maquinaciones y la imaginación de la DGT para sablearles no tiene limites.
Que si un detector de velocidad camuflado adosado a los quitamientos, que si se modifica el lateral de un vehículo para acoplarle un medidor, que si simula ser un inocente señalizador de obras... Y todas, en principio, meras especulaciones sin fundamento, en el mejor de los casos, y meras mentiras, en el resto.
Estos aparatos más falsos que el oro del moro buscan acrecentar la teoría de que Tráfico está más interesado en recaudar dinero con las multas que en llevar a cabo una verdadera política de prevención, explicó un miembro del subsector pontevedrés. «Lo único que demuestran estos e-mails es que hay gente que tiene mucho tiempo libre», concluyó este agente.
El problema es que son muchos los que asumen que estas alertas son verdad y no dudan en remitírselas a sus conocidos. Con esta conducta, los mensajes ven incrementada su difusión.
De este modo, los correos electrónicos se van haciendo eco de una serie de mecanismos que, en algunos casos, nada tienen que ver con los radares reales que se pueden encontrar en las carreteras españolas. Es el caso de un turismo que en su lateral izquierdo, en la puerta de esa banda, aparece una hendidura que deforma la carrocería donde, en teoría, iría acoplado uno de estos misteriosos radares.
En este caso, para dar veracidad al mensaje, su creador no ha dudado en acompañar la imagen del vehículo un extenso texto donde se explican detalladamente los puntos del carné de conducir que se podrían retirar circulando a una serie de velocidades. «Así que ojito cuando veáis un coche con la puerta trasera izquierda deformada: lleva un radar», se recoge en el documento.
En este mismo apartado de detectores de velocidad alejados de los diseños estándares es el que conlleva el acoplamiento, nunca mejor dicho, del supuesto radar en el tramo en el que, a priori, deberían unirse dos quitamiedos. Así, entre bionda y bionda, surge una extraña estructura que tendría como objetivo simplemente pillar al conductor despistado que no se percata de su presencia en uno de los márgenes de la carretera.
Simulados en obras
En otros supuestos, el falso radar huye de novedades en su diseño y opta por una estructura más tradicional, eso sí, camuflando su verdadera naturaleza bajo la apariencia de un «inocente indicador de desvío por obras».
En este caso, sí que tendría un cometido preventivo, aunque no dejan de lado el meramente recaudatorio. Así, el autor del correo electrónico sostiene que se «están poniendo precisamente en esas zonas de obras de mantenimiento donde hay ridículas limitaciones de veinte kilómetros por hora o de treinta».
Fechado el pasado mes de febrero, el internauta que ideó este mensaje lanza una advertencia a los amigos de pisar el acelerador más de la cuenta: «Se está utilizando incluso en carreteras sin obras a las que le ponen una limitación, un par de conos y a esperar trescientos metros más adelante a los pardillos. Las están poniendo en todas las carreteras españolas».
Dentro de esta modalidad, también se debería incluir un segundo modelo de radar, entre comillas. Es aquel que en las imágenes de los correos electrónicos aparece al lado de una caseta de madera y de un poste telefónico de emergencias y que, inicialmente, simplemente parece que se trata de un pivote más de los muchos que se pueden encontrar en algunos márgenes de carreteras.
Versión extranjera
Aún cabría la posibilidad de hablar de una tercera modalidad de correo electrónico: el que alude a tecnología que ya se utiliza en determinados puntos de España y decide que es una innovación tecnológica de la que los conductores no han sido convenientemente informados. Curioso, además, es el hecho de que se incida por encima de todo en que «no es detectable por ningún sistema antirradar del mercado en el mundo», cuando montar o emplear este tipo de contramedidas es ilegal en España.
Es el Autovelox, que, a diferencia del radar convencional, se coloca de manera perpendicular a la carretera. Un doble haz de láser cronometra el tiempo que un vehículo tarda en pasar y establece su velocidad.
Otra paradoja de los e-mails referidos a estos radares es que, se quejan de que nadie ha avisado de su presencia, cuando un simple vistazo a Internet permite comprobar son decenas de miles las páginas que tienen esta referencia. Eso sí, no todas están relacionadas con el radar en sí.
En todo caso, el autor del mensaje primigenio no duda en dar algunas ideas cuanto menos éticamente reprobables sobre como reaccionar ante el Autovelox: «Lo que no han previsto es que se pueden inutilizar pegando un chicle sobre estas ventanitas -por donde se emiten los dos haces de láser-» o «en Francia y Holanda lo que hacen los usuarios cabreados, al menos con los fijos, es darles una manita de pintura con un espray y dejarlos más acorde con la calzada... Por puro civismo (sic)».
Menos mal que unas líneas más arriba había sostenido que «no es que yo esté alentando a nadie a hacer cosas ilegales».
Lo cierto es que ha nacido una nueva leyenda urbana que viene a demostrar que algunos internautas, además de tiempo libre, tienen un imaginación sin límites. O tal vez sean fruto de un internauta resentido porque en alguna ocasión le han cogido a una velocidad superior a la permitida.