La mayor parte llegaron con heridas graves por atropellos al albergue que gestiona Progape
17 jul 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Los datos de recepción de animales abandonados, principalmente perros y gatos, en el albergue municipal de As Eiroás hace temer un verano negro para las mascotas ourensanas. En apenas mes y medio las alertas se han multiplicado: «prácticamente noche sí y noche también recibimos llamadas de la Policía Local, o los bomberos, o algún vecino, para que vayamos a recoger a un animal», explica Rosa Jarrín, presidenta de Progape, la sociedad protectora de animales que gestiona estas instalaciones.
Los datos son significativos. En junio se recogieron 29 perros y 14 gatos y en lo que va de julio han entrado 40 y 23, respectivamente. «Lo peor no es solo la cifra, lo peor son las condiciones en las que nos llega la mayoría, casi todos después de haber sufrido accidentes bastante graves», señala la responsable de Progape. La relación de heridos es digna de un parte de guerra: «Una perrita con los dos ojos fuera, a la que pudimos rescatarle uno, otro con una herida en el cuello en la que entraban dos dedos, otro sin media barriga, roturas de patas... y todo así», relata. Estas circunstancias -y al margen del sufrimiento del animal que tiene que afrontar operaciones y, si consigue sobrevivir, largos períodos de recuperación- disparan el gasto sanitario por las intervenciones y la medicación, y con él también se desfasa el ya ajustado presupuesto de la perrera que ahora mismo mantiene a 580 perros y 70 gatos.
Llamada a la conciencia
Rosa Jarrín no se explica este repunte de los abandonos tras la mejoría de los datos en los últimos veranos. «Como no sea por la crisis, aunque a la crisis y a que la gente se iba menos de vacaciones, achacábamos precisamente que hubiera menos abandonos estos años», dice. Apela a la responsabilidad de los propietarios y les recuerda: «Sin chip no podemos devolver los animales que se hayan podido despistar del dueño o escapar».