El obispo se despidió de la diócesis agradeciendo el trato y el cariño recibido durante más de siete años
19 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Con una catedral a rebosar, Luis Quinteiro Fiuza se despidió de la diócesis de Ourense y de su condición de obispo de la misma para pasar a desempeñar el cargo en Tui-Vigo, donde tomará posesión el día 24 como nuevo obispo de esta demarcación. Quinteiro Fiuza dijo que «en primer lugar tengo que dar las gracias por los años vividos en esta diócesis, por vuestra generosidad y fidelidad cristiana» y se refirió de manera especial al magisterio impagable «que he vivido en el contacto con las personas enfermas, de los necesitados y de los que padecen dolor, que me han aportado el testimonio definitivo de la vida».
En su discurso de despedida de la diócesis de Ourense, Luis Quinteiro, afirmó que «mi palabra final entre vosotros es gracias, la más sincera y sencilla. No hay palabras para expresar tanto cariño y generosidad como el que he recibido en estos años que he pasado entre vosotros, años que me han convertido sin duda en mejor persona».
Sin miedo y defensa de la vida
En su intervención ante las autoridades y los fieles que abarrotaron la catedral para despedirle, Quinteiro Fiuza animó a los presentes, retomando las lecturas del oficio religioso -el Libro de los Hechos de los Apóstoles y el Evangelio de San Juan-, a no tener miedo «porque no es este el momento de la historia para tener miedo, al contrario es el momento para mostrar la valentía que da la verdad que nos ofrece Dios» y se mostró convencido de que «el miedo destruye la esperanza, el amor y la vida. Es más, los que atentan contra la vida tienen miedo del hombre, porque no se puede atentar contra la vida con la conciencia tranquila».
Antes de la intervención de Quinteiro Fiuza el vicario general, José Estévez, se refirió a que la diócesis ha vivido tres despedidas de obispos en 14 años y que el hasta ahora obispo «ha tenido una entrega total en estos años, no se puede pedir más, y ha conseguido ganarse el corazón de los ourensanos», además de confesar que «me consta que se va con mucha pena».