Un empresario reconoce al autor de su secuestro y niega que le debiera dinero

OURENSE

16 abr 2010 . Actualizado a las 10:35 h.

Entre nueve y doce años de prisión reclaman fiscal y acusación particular para dos arousanos presuntamente implicados en un controvertido incidente denunciado por un empresario ourensano el 13 de diciembre del 2007. El afectado, aseguró haber sido víctima de un rapto por parte de dos individuos que lo asaltaron mientras corría por el paseo de Reza, en Ourense, y después lo mantuvieron retenido contra su voluntad durante horas.

«Iba corriendo y vi delante de mi a una persona, vestida con atuendo del Ayuntamiento. Al llegar a su altura me golpeó con una herramienta. Intenté seguir adelante y enseguida llegó otro, que también me golpeó con una porra. Después me taparon la boca con una cinta y me metieron en una furgoneta». Durante las horas siguientes el empresario habría objeto de numerosas agresiones por parte de sus atacantes, quienes primero le pidieron las llaves de su casa y la clave de la caja fuerte.

Dadas las circunstancias el empresario no pudo negarse a facilitar que, minutos después, uno de los ladrones entrase en su casa utilizando sus llaves y accediese a su caja fuerte, de la que se habría llevado 2.000 euros, 30.000 pesetas, 900 dólares y, además de dinero en otras divisas, un reloj Rolex, documentos de valor y las llaves de varios coches. Esa cantidad no debía sin embargo ser suficiente para los secuestradores quienes a continuación, emprendieron rumbo a la ciudad de Vigo. «Yo iba tirado en el suelo, maniatado, sin poder moverme» relató la víctima, quien relató que los acusados llegaron a parar a mitad de camino en una gasolinera para comprar agua. «Había sangrado en el coche y querían limpiarme», explicó.

Ya en Vigo, uno de los acusados habría ido en busca de una tercera persona que quería hablar con el empresario, aunque finalmente nunca apareció. «Al final les rogué que me liberasen y accedieron. Sobre las diez de la noche me sacaron de la furgoneta y me metieron en un Renault Mégane, me trajeron a Ourense y me dejaron en el hospital».

Muchas dudas suscitó a la defensa que en lugar de denunciar los hechos aquella misma noche, el empresario esperase tres días para acudir a las autoridades y algunos más para identificar a los dos sospechosos. «Tenía miedo y me encontraba muy mal físicamente», alegó al respecto el denunciante, quien ayer reconoció con total claridad a David F. R. como uno de los autores del secuestro. El otro imputado, Juan Carlos F. M. lleva un año en rebeldía, por lo que no podrá ser juzgado de momento.

Intervenciones telefónicas realizadas con posterioridad, algunas de las cuales pudieron escucharse durante la vista, demostraron que tras el incidente, los acusados llamaron al empresario, al que continuaron reclamando más dinero, siempre bajo amenazas. Además de esta prueba de cargo, las acusaciones cuentan con otras que darían veracidad al incidente, como el hallazgo de sangre del empresario en una furgoneta que un particular prestó a los imputados en aquellas fechas y un parte médico que ratifica que acudió al hospital la noche de autos con múltiples lesiones por todo el cuerpo.

Por ello, fiscal y acusación reclamaron duras condenas para el único juzgado, al que se imputa detención ilegal, amenazas, lesiones y robo. De la otra parte, su letrado solicitó la absolución, por falta de pruebas. Su cliente, reconoció haber llamado al denunciante, pero no haberlo raptado.

Una deuda anterior

En lo que no se ahondó durante el juicio, al no tener relación directa con los delitos, fue en la presunta deuda de más de un millón y medio de euros que el empresario mantenía con los dos acusados o, incluso, con una tercera persona para quienes trabajaban aquellos trabajaban y que, a la postre, habría motivado el asalto. Aunque el denunciante negó este extremo, un testigo aseguró que el afectado ya había tenido otro altercado con los mismos acusados, aunque trató de negarlo asegurando que había sufrido un accidente de tráfico. Fuentes policiales barajaron en su día que aquella deuda pudiera deberse al narcotráfico.