Tapas de plástico para las alcantarillas. Los hosteleros del barrio han agudizado su ingenio para combatir los olores. José Ramón Estévez, del Rey del Jamón (en la foto), coloca cada día una lona de plástico sobre el sumidero. | miguel villar
Cada año, cuando llega el verano y el calor aprieta, los hosteleros del casco viejo y sus clientes comienzan a soportar el mal olor que emana de las alcantarillas del barrio. Pero este año los dueños de los negocios han decidido buscar soluciones para conseguir que vecinos y turistas no eviten sus terrazas. Así, varios bares y restaurantes colocan cada tarde plásticos y otros materiales sobre los sumideros para reducir el hedor lo máximo posible. En el Rey del Jamón, en la calle Lepanto, han ideado uno de los sistemas más efectivos para evitar el mal olor. Cada tarde colocan una lona de plástico sobre la alcantarilla. Cinta aislante, bolsas de plástico o papel de periódico previamente empapado y secado son otros de los sistemas utilizados por los hosteleros.
José Ramón Estévez, responsable del Rey del Jamón explica que, a pesar de que la lona que él utiliza para tapar el sumidero es útil, esto no evita que el mal olor espante a los clientes. «Hay otros negocios que no tapan las alcantarillas que tienen enfrente y solo el movimiento del aire de la gente al pasar ya hace que huela mal también aquí», dice Estévez, que comenta también que el hedor sube también por las tuberías y entra en el propio local. Esta situación es tal que los hosteleros llegan a desear que no haga buen tiempo. «Por lo menos que el calor no suba tanto, porque el olor se hace inaguantable», dice Javier Iglesias, de O Enxebre.
En este restaurante han optado por los papeles de periódico para tapar las alcantarillas más cercanas. Estos métodos llaman la atención de los turistas, al igual que el propio hedor. «Es una pena que este olor fastidie la visita a un sitio tan bonito como el casco viejo de Ourense», dice Manuel Castellanos, madrileño de visita en la capital.