Autoridades militares y civiles, como el ministro de Fomento, acudieron al evento
22 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El alcalde de Ourense, Francisco Rodríguez, presidió la Ofrenda del Antigo Reino de Galicia, acompañado de una comitiva oficial de más de 120 personas, a la que se sumaron decenas de devotos y curiosos. Entre los asistentes, además de alcaldes y representantes de los concellos de las siete capitales del antiguo Reino (A Coruña, Betanzos, Santiago, Tui, Ourense, Mondoñedo y Lugo); presidentes de las Diputaciones; y otras autoridades civiles y militares, hubo por primera vez un ministro: José Blanco, el titular de Fomento.
Los actos de la ofrenda del Antigo Reino comenzaron en el Concello de Lugo, donde el responsable de leer los votos ante el Santísimo, el ourensano Francisco Rodríguez, firmó en el libro de honra. Ante él estaban todos los invitados a la ceremonia y sus acompañantes, además de antiguos alcaldes de Lugo como José Novo Freire, Vicente Quiroga y Tomás Notario.
A continuación, todos ellos pasaron a formar parte de la comitiva oficial, que está compuesta de los miembros de la banda municipal de música, los policías locales vistiendo el uniforme de gala, maceiros y ujieres, y se encaminaron hacia la Catedral de Lugo.
Allí esperaban los obispos de las cinco diócesis de Galicia y también el de Astorga, invitado para la ocasión. Puesto que este año era Ourense la capital encargada de hacer la ofrenda, también fue el obispo de esta diócesis, Luís Quinteiro, quien hizo la homilía, aunque la bendición papal la dio el titular de Lugo, Alfonso Carrasco Rouco. Toda la ceremonia religiosa se celebró en gallego y ante centenares de feligreses que se agolpaban en las sillas instaladas para la ocasión, pero también en la girola y las naves laterales del templo.
Pétalos desde el campanario
Después de la misa, y al igual que en años anteriores, toda la comitiva salió en procesión por las calles del casco histórico, precedidos por cofrades y adoradores nocturnos. Sobre todos ellos se derramó una lluvia de pétalos desde el campanario de la Catedral.