Estamos desbordadas». De esta manera define Adelaida Blanco trabajadora en el ropero de Cáritas la situación en este servicio desde el pasado verano hasta la actualidad. Se refiere al número de personas que diariamente acude hasta sus locales para hacerse con alguna prenda. Elena Álvarez, la responsable, subraya que se ha aumentado casi en el doble el número de usuarios. «De un tiempo a esta parte se ha notado mucho. Quizás desde el verano hasta aquí. Si antes recibíamos una media de 10 o 20 personas ahora entre 20 o 25 diarias. Se nota mucho», dice. Además de los colectivos que regularmente acudían al ropero: «emigrantes, gitanos y transeúntes, ahora hay gente que se ha quedado en el paro, que tienen sus ahorrillos, pero que les hace falta para otras cosas, como comer», explica Elena. De forma paralela ha aumentado también el número de donantes. No existe un límite a la hora de recoger ropa, aunque es diferente si se acerca una única persona o una familia entera. Aunque en líneas generales la gente es respetuosas, la responsable del servicio asegura: «Bueno, hay de todo».
Dos personas, Elena Álvarez y Adelaida Blanco se encargan del ropero. «Resulta difícil tener todo bien organizado. Es casi imposible», subrayan ambas que, aunque alaban el local con el que cuentan -ubicado en el barrio del Vinteún, frente al instituto- aseguran que sería mejor uno algo más grande, aunque eso sí, si pudieran contar con más ayuda de personal para controlar el servicio, aunque de forma esporádica cuentan con voluntarios o por temporadas a gente que hace servicios a la comunidad. «Todas las manos que se nos puedan echar son pocas y sobre todo en estos momentos», resalta Elena.
Además de realizar servicios directos con el necesitado, desde este ropero se preparan encargos de otras entidades. Lotes de ropa específicos que pueda necesitar alguna persona. También en algunas parroquias se recogen prendas que envían al ropero que es el lugar central. «En las parroquias nos suelen llamar por si necesitamos y por si tenemos sitio».
Lo que más se necesita en el ropero de Cáritas en la actualidad es ropa de hombre, de niño y mantas. Además de juguetes en Navidades, el servicio necesitaría de otros tipo de objetos como son cunas o sillas para niños, pañales e incluso menaje para el hogar. Cabe destacar la existencia de algunos comercios de la capital que de forma desinteresadas, envían en ocasiones lotes de ropa, zapatos y otro tipo de material sin estrenar para que sea puesto a disposición de quien lo necesite.
El ropero de Cáritas es simplemente un ejemplo de una serie de colectivos que en la capital realizan este servicio para dotar a los más necesitados con cosas tan simples como un jersey o una manta.