Tras cuatro días de vacaciones, con puente por medio, muchos regresarán esta mañana a sus trabajos intentado recuperarse del descanso. Para los menos, hoy será un día más de trabajo. Algunos ourensanos ha aprovechado estos días para trabajar, sobre todo aquellos que hacen posible que los vecinos y visitantes que hayan decidido vivir en la capital el Puente lo hagan de forma tranquila, en épocas en el que el consumismo es en sí mismo una enfermedad crónica.
Mientras las grandes cadenas eligieron el sábado como el día indicado para abrir, ha habido otros establecimientos que han apostado por no cerrar sus puertas ningún día del puente. Como comenta Antonio Fernández de Froitas Nena en O Couto: «El puente suele ser malo a nivel de ventas, por nosotros que tenemos productos perecederos, tenemos que abrir, porque sino perdemos todo. Normalmente es la gente del barrio la que acude o la que pasa por delante de paseo y se acuerda de algún producto». La fruta fue la más vendida. Lo mismo ocurre con los establecimientos que venden pan, que en algunos casos únicamente abren con horario de mañana.
Algunas floristerías ourensana también decidieron abrir sus puertas, para cubrir la demanda de aquellas personas que en un día como el de ayer -festividad de la Inmaculada Concepción- se acercaron al cementerio o acudieron invitados a comer a casa de alguna Inmaculada. La plaza de abastos -en horario de mañana- fue el lugar de más movimiento. Pan y flores coparon las ventas mañaneras. Otros de los establecimientos para los que no fue festivo fueron los bazares chinos. Aprovechando las fiestas navideñas, los árboles y los elementos decorativos de estas fechas presidían las entradas. Decidieron, eso sí, abrir únicamente con horario de mañana o de tarde. Capítulo aparte merecen las tiendas de 24 horas que fieles su filosofía se convirtieron en perfecto aliado de compradores de última hora y los quioscos que, como cada mañana, acercan la prensa a los clientes.