Los vecinos de Reza intensifican sus protestas contra la depuradora

La Voz

OURENSE CIUDAD

31 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Por segunda vez en el último mes y medio, los vecinos de Reza han retomado sus protestas contra el mantenimiento de la planta de tratamiento de aguas residuales. Los motivos que le llevaron ayer a concentrarse con pancartas ante las instalaciones de la depuradora son, en síntesis, similares a las de la primera ocasión. Recuerdan que la justicia ha dictado un par de sentencias condenatorias contra el Concello por haber dado licencia a una estación que está a menos de dos kilómetros de los núcleos habitados, lo que incumple la normativa vigente.

Pero, además de esgrimir que los tribunales están de su parte, estiman que el gobierno municipal «no está haciendo nada» por cumplir la sentencia y que los pasos dados hasta el momento por el alcalde y su equipo «constituyen una verdadera burla hacia los vecinos», según el abogado que les representa, Francisco Aranda. No creen «para nada» que el Concello esté buscando un nuevo emplazamiento, «sino que están mareando la perdiz para hacer entender a la sociedad que no hay otra ubicación posible para la depuradora y que va a seguir en Reza».

Inasumible

Tal circunstancia es «inasumible» según el abogado que, por cierto, a finales del mes de abril pidió al juzgado contencioso administrativo de Ourense que ejecute la sentencia y ordene su clausura. De hecho, el juez dio dos meses de plazo al Concello para que haga efectiva la resolución.

Pero la sospecha de que la depuradora puede continuar en Reza también solivianta los ánimos de los vecinos. Algunos, como Cecilia Dosantos, estiman que «hasta el momento no vemos que se haya avanzado nada y tampoco podemos confiar en lo que está haciendo el Concello».

Aranda mantiene que el gobierno municipal ourensano «ha dado muestras de quererse echar de la parte de afuera» al dejar en manos de la Confederación Hidrográfica la decisión sobre el lugar en el que se va a ubicar la nueva depuradora. El letrado incluso llega a manifestar que «existe la sospecha de que la quieren llevar 300 metros más arriba o más abajo de la actual y eso no es de recibo porque seguiría incumpliendo la misma ley que la de hoy».