Segunda victoria a domicilio y tercera de toda la temporada del Club Deportivo Ourense en la presente campaña, que sirve para que los de Manolo Tomé tomen oxígeno ante la delicada situación deportiva que atraviesan. El triunfo sirve para salir de los puestos de descenso directo y colocarse en plaza de promoción de permanencia.
Le bastó y le sobró al conjunto gallego un fogonazo en una jugada a balón parado para llevarse los tres puntos de la Ciudad Deportiva de Arrecife. El tanto de Pablo en el minuto 38 fue suficiente ya que el Lanzarote, a pesar de que lo intentó por activa y por pasiva en el segundo tiempo, no fue capaz de remontar el marcador adverso.
Los rojillos (ayer de azul) retoman así la senda de la victoria después de siete jornadas de sequía. Había que remontarse hasta la novena jornada de liga (21 de octubre) para recordar el último triunfo ourensanista en la competición ante el Pájara Playas de Jandía (1-0).?El encuentro fue flojísimo, sin apenas oportunidades de gol. Los dos equipos se dedicaron a desarrollar su juego en la zona ancha de la parcela y la falta de criterio era su principal característica.
El juego embarullado del primer tercio de la primera parte fue esclareciéndose con el transcurrir de los minutos. La primera ocasión digna de mención del partido corrió a cargo de los canarios, cuando el defensa Juanma incorporado al ataque lanzó a portería pero sin demasiada puntería. ?El Ourense estaba bien pertrechado en su zona defensiva, pero adolecía de falta de ambición. Así, en el minuto 30, el Lanzarote volvía otra vez a la carga. Una falta ejecutada por Brenes la detenía Manu Taranilla, en la primera gran intervención del guardameta leonés.
Sin embargo, cuando más estaba rondando el equipo conejero el área de los de O Couto llegó el primer y único tanto de la contienda. Lozano pica una falta y asiste para que Pablo, aprovechándose de un garrafal error de marcaje, envíe al fondo de las mallas el cuero.
Momento clave
Los de Manolo Tomé habían logrado asestar un mazazo en el momento idóneo, ya que el encuentro se fue diluyendo hasta la conclusión del primer tiempo.?Tras el paso por vestuarios y las habituales arengas de los entrenadores se iniciaba el segundo tiempo.
Paco Gutiérrez movió ficha y dio entrada a jugadores de refresco, intentando dotar el centro del campo de mayor fortaleza y precisión con la incursión en el terreno de juego de Nacho Rodríguez y Abando. El conjunto canario, no obstante, seguía generando su peligro a través de las jugadas de estrategia. En el minuto 52, Brenes lanzaba una falta que volvía a obligar a Taranilla a realizar una espectacular intervención, para entonces el guardameta rojillo ya se había eregido en el salvador de sus compañeros.
El Lanzarote había imprimido otro ritmo, distando mucho del equipo inofensivo de los primeros cuarenta y cinco minutos. Koke, como no a balón parado, intentó sorprender a Manu Taranilla con un potente disparo que se colaba por la escuadra izquierda, pero el leonés volvió a hacer alarde de unos reflejos extraordinarios y disipó la sombra del gol de su portería.
Otra vez Taranilla
El Ourense estaba intentando contrarrestar el aluvión ofensivo de los de Paco Gutiérrez y se encomendaba al buen hacer de su arquero para amarrar los tres puntos virtuales. Pereira enganchó un disparo desde el borde del área que se encontró con un nuevo paradón del arquero visitante. ?En el minuto 61 pudieron sentenciar los gallegos por mediación de Anxo que, tras marcharse de su par defensivo vio como el portero local Marino le arrebataba el esférico con el pie.
El centrocampista coruñés fue un incordio constante para la retaguardia isleña, mostrándose muy incisivo en el juego al contragolpe. En el 64 lo probó con un disparo desde el interior del área que se le marchaba ligeramente desviado.
La réplica de los anfitriones la lideró Koke con una jugada excepcional por el carril de izquierdo, pero su ensayo de vaselina sobre Taranilla salió lamiendo el travesaño. La escuadra gallega estaba llevando mucho peligro al contragolpe, pero no lograba afinar la puntería en los metros finales y el marcador permaneció inamovible.