The Who frente al mito mod

Javier Becerra
JAVIER BECERRA A CORUÑA / LA VOZ

CULTURA

La reedición de «Quadrophenia» devuelve a la actualidad a Jimmy Cooper, el personaje con el que se han identificado miles de jóvenes

03 dic 2011 . Actualizado a las 14:09 h.

En 1973, Pete Townshend, el guitarrista de The Who, decidió ponerle banda sonora a una de sus temáticas favoritas: el trauma adolescente. No lo hizo mediante canciones sueltas con sensaciones contradictorias como había hecho hasta entonces (desde la euforia de My Generation, a las dudas de The Kids Are Allright o la vulnerabilidad de I Can?t Explain), sino con una historia completa. El compositor le puso introducción, nudo y desenlace a todo el maremagnum psicológico de ese período. El resultado quedaría plasmado en Quadrophenia, un doble álbum enmarcado dentro de las llamadas óperas rock que goza ahora de una lustrosa reedición.

Cabe hacer una precisión inicial. Quadrophenia no es un disco mod. Erróneamente se ha interpretado así en muchas ocasiones debido a su icónica portada y, sobre todo, a la película homónima posterior de 1979 inspirada en él. Se trata de un álbum que, con lenguaje de rock setentero, narra una historia enmarcada en la época de esplendor de lo mod, ese movimiento juvenil que sacudió Inglaterra de mediados de los sesenta y del que The Who fueron, entonces, uno de sus máximos símbolos.

Ahí, en medio de esos días de acción anfetamínica, peleas en Brighton, parkas militares, música negra y escúteres repletas de espejos vive Jimmy Cooper, un jovenzuelo londinense de clase trabajadora que persigue su identidad en el estilo de vida modernista. Acaricia la plenitud con la yema de los dedos, pero, luego, cuando ve como todo se le escurre entre los dedos (la novia lo traiciona, los otrora mods se venden al sistema, él se abandona a las drogas?) se siente frustrado, engañado y terriblemente vacío. Es ahí cuando se embarca en un viaje introspectivo para reconciliar sus múltiples personalidades hasta alcanzar la madurez, renaciendo en su verdadero yo.

Para trenzar toda esta peripecia vital, la banda optó por registrar en el entonces novedoso sonido cuadrafónico unas canciones que, como permiten ver las demos ahora incluidas, se redimensionaron en el estudio. Aguerrido en su interpretación vocal, monumental en sus arreglos de viento y con la explosividad habitual de la banda, Quadrophenia exprime al máximo esa cópula de guitarras y sintetizadores que The Who había patentado ya en Who?s Next (1971). El resultado sería un álbum enorme, que, sin embargo, dejó un poso amargo en el grupo: la incapacidad de trasladarlo al directo. Habían ido demasiado lejos. Tanto que nunca volvieron a tocar la grandeza.