El suyo es uno de los mitos más fascinantes del rural gallego. Manuel Blanco Romasanta nació en la localidad ourensana de Esgos en 1809. Años después fue juzgado en Allariz, acusado de «matar e comer xente convertido en lobo». Lo condenaron por trece asesinatos. En el juicio declaró que mataba a las personas a las que guiaba por los bosques hacia tierras de Castilla, normalmente muchachas que iban a trabajar a Madrid. Antes de eso, en la comarca ya se había extendido el rumor de que era un hombre lobo que se comía a sus víctimas. Su caso conmocionó tanto a la sociedad que terminó siendo indultado por la reina Isabel. Su figura ha sido tratada en el cine, en la literatura y en estudios psiquiátricos. Coplas de la época que han llegado hasta hoy cuentan su leyenda.