El jerezano era acompañante habitual de José Mercé y otros grandes como Manolo Caracol o Camarón.
10 ago 2011 . Actualizado a las 16:42 h.El luto y un dolor muy hondo cubrieron el planeta del flamenco, conmovido por la muerte del guitarrista jerezano Manuel Moreno Junquera, Moraíto Chico. Miembro de una mítica dinastía en la historia de la guitarra flamenca, el músico fallecía el miércoles, de mala mañana, a punto de cumplir 55 años, en el hospital de Jerez de la Frontera en el que estaba ingresado. En plena madurez, Moraíto perdió el último asalto en una batalla contra el cáncer que libró con entereza y que no logró arrancarle definitivamente de los escenarios. Grande entre los grandes de la guitarra, era el maestro indiscutible del estilo jerezano, un singular toque de guitarra caracterizado por el intenso sentido del compás que, del último Manolo Caracol al emergente Camarón, acompañó a todos los grandes del cante.
Con la salud muy castigada, el tocaor jerezano mantuvo su actividad en los últimos meses. Una de sus última y más memorables actuaciones tuvo lugar en enero pasado en Nimes. Entonces reconoció sobre las tablas tener la salud «algo distraída», lo que no le impidió ofrecer un recital memorable al exigente público francés.
También se rompieron las palmas los asistentes a su último cmocierto sevillano, el 22 de enero en el Teatro de la Maestranza, donde volvió a demostrar que era un genio en el toque por bulerías.
Indispensable en la carrera de muchas primeras figuras del flamenco, acompañó a cantaores de la talla de Diego Carrasco o Fernando de la Morena o su paisano José Mercé, con quien se dio a conocer a mediados de los sesenta y de quien ha sido guitarrista habitual en las últimas décadas.
Hijo de Juan Morao y sobrino de Manuel Morao, padre de Diego del Morao, el continuador de la saga, Moraíto había nacido en el jerezano barrio de Santiago el 13 de septiembre de 1956. Curtido en bautizos, bodas y fiestas, con once años debutó en el festival flamenco que organizaba cada año en la plaza de toros de Jerez su tío, maestro y valedor Manuel Morao. Se presentó en las jornadas dedicadas a los artistas que empezaban y que en el cartel de 1967 eran, además de Moraíto, Juan Villar y José Mercé y.
Al año siguiente volvió para llevarse a casa el premio del festival, una guitarra donada por Manolo Sanlúcar. Con quince años dejó el colegio de los Hermanos de San José, para abrazar para siempre al guitarra y confirmar su alternativa jerezana en tablaos madrileños como Los canasteros y La venta del gato,
Indispensable
Como profesional debutó acompañando a la Paquera de Jerez, que optó por el joven guitarrista cuando otros compromisos le impidieron contar con su guitarrista habitual, Parrilla de Jerez, otro de los maestros de Moraíto y referente del toque jerezano, como Paco Cepero. A partir de entonces se convirtió en un valor seguro al que recurrieron todos los grandes del cante flamenco tanto para las actuaciones en directo como para las grabaciones en estudio. Genio indispensable, tocó también Moraíto para los mismísimos Manilo Caracol y Antonio Mairena, además del Tío Borrico, Luis el Zambo, el Torta, Terremoto de Jerez, La Perla, Sordera, El Chocolate, Fernando de la Morena, El Capullo, Camarón de la Isla, la Macanita, Carmen Linares, o Miguel Poveda.