La música alternativa triunfa en China de la mano de una gallega

zigor aldama SHANGHÁI

CULTURA

Cientos de jóvenes asistieron el fin de semana en Shanghái al festival Picnic

12 abr 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Shanghái, sábado por la noche. Acople de micros, un chirrido de esos que erizan el pelo, toques de aviso en la batería, guitarras sucias que rugen, y un estallido. Los decibelios hacen retumbar las paredes del Yuyintang, y el público que abarrota la sala underground por antonomasia salta al estridente ritmo del grupo chino Duck Fight Goose (?Pato pelea contra ganso?). Bienvenidos a la China del siglo XXI.

Si alguien todavía tiene dudas sobre el potencial de la música alternativa en el gigante asiático, que le pregunte a Sara Suárez Domínguez. Esta compostelana de 31 años no cabe en sí de alegría. Su Picnic, el festival de 25 horas nonstop que organizó el pasado fin de semana en la capital económica china junto a su socio madrileño Rubén Cogolludo, y al que acudió en exclusiva La Voz, superó todas las expectativas. «Esperábamos unas 400 personas, y finalmente se acercaron más de 900», resume la gallega. Es un rotundo éxito para uno de los primeros maratones musicales de Shanghái, que recompensa los dos meses de arduo trabajo.

«Ahora, la idea es que tenga continuidad y podamos traer a grupos españoles para que participen en el MIDI, el único festival electrónico del país», explica Sara Suárez sobre sus planes para los próximos meses.

El precedente del pasado fin de semana es un buen anzuelo para las empresas españolas que quieran hacerse notar en el gigante asiático de una forma diferente. «Nos hemos autofinanciado con las entradas (que costaban entre 5 y 8 euros), y hemos filmado un documental».

La idea de un evento de estas características flotaba en el aire desde hacía mucho tiempo, pero la idiosincrasia del sistema político chino hace que muchos se lo planteen dos veces. «No es lo mismo organizar una cosa así aquí que en España, claro. Nosotros no venimos con ninguna ideología política y no queremos molestar ni a los vecinos ni a las autoridades», aclara la compostelana.

«Los chinos son como una esponja, y este festival demuestra que están ávidos de aprender todo tipo de cosas», sentencia Suárez.