Celso Albelo acaba de recibir el galardón de cantante revelación del año pasado en los premios que conceden los críticos y los responsables de los teatros españoles por su participación en I puritani de Bellini, en la pasada edición del Festival de Ópera celebrado en A Coruña.
-Los Premios Líricos le han distinguido como artista revelación del 2009 por una actuación en A Coruña. ¿Se ha convertido Galicia en un talismán para usted?
-Desde el principio ha sido especial para mí. En A Coruña podemos decir que fue donde empezó todo hace cuatro años. Desde entonces, de una manera u otra, he estado presente en su festival de ópera, donde además de darme la oportunidad siempre me han tratado muy bien. Les estaré siempre agradecido.
-¿Se imaginaba hace cuatro años que en poco tiempo estaría cantando en una gala junto a Leo Nucci, Maria Guleghina, Cristina Gallardo...?
-Pues realmente es difícil de asimilar, pero una vez que te ves ahí no queda otro remedio que intentar estar a la altura de las circunstancias. Con Maria y Cristina nunca he coincidido en un escenario. Con el maestro Nucci he tenido la suerte de hacer unos buenos Rigoletto. Será una gala preciosa.
-Los miembros de la Asociación Alfredo Kraus, que ya acudieron a apoyar su recital de Pontevedra, lo han adoptado como «el heredero». ¿Supone una gran responsabilidad?
-Responsabilidad en el sentido de hacer bien las cosas. Obviamente el Maestro, como he dicho siempre, es un claro referente para mí, pero yo intento encontrar mi personalidad a través del estudio. Nadie puede reemplazar a nadie y mucho menos al grandísimo Alfredo Kraus.
-¿Qué tiene Canarias que da tan buenas voces: usted, Jorge de León, Francisco Corujo, Nancy Herrera...?
-Hace muy poco me preguntaban: «el secreto, ¿qué está, en las papas arrugadas?»? [risas]. Supongo que será un cúmulo de cosas que permite que salgan voces así: el clima, el folclore, el ir y venir de influencias culturales de todos lados.