Los campamentos gallegos más originales

ALEJANDRO CASTILLO / M. V.

YES

Rodar un cortometraje, montar una banda de música, viajar en el tiempo programando, tocar el violín en una isla o hablar inglés mientras se cuida a los animales son algunas de las propuestas infantiles más interesantes repartidas por toda Galicia

20 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuando suena el timbre, el último día de curso, el calendario se abre de par en par con casi tres meses por delante y una de las preguntas que se repiten en las familias es: ¿y ahora qué hacemos con los niños? Año tras año, conciliar trabajo y vacaciones escolares es uno de los grandes dilemas de los padres. Por fortuna, esa pregunta tiene hoy más y mejores respuestas que nunca. El campamento de verano ha dejado de ser solo un lugar donde dejar a los niños unas horas para convertirse en algo mucho más valioso. En una experiencia que marca y que muchas veces se recuerda durante años. Fuera de la rutina, los más pequeños descubren una versión de sí mismos que el día a día no siempre permite mostrar.

UN VERANO A LA CARTA

Los campamentos que llenan este reportaje tienen algo en común y, a la vez, nada que ver entre sí. Cada uno gira en torno a un mundo propio: el cine y la creatividad, la música, la naturaleza, la hípica, el deporte, la tecnología o los idiomas. Son propuestas con identidad, pensadas para que los niños exploren a fondo aquello que de verdad les mueve. Para que estos meses no se conviertan en una sucesión de tardes de sofá, en Galicia, un territorio lleno de diversidad, se ofrecen actividades para todos los gustos y desde distintos escenarios.

Este verano se puede: aprender haciendo, descubrir aficiones nuevas y, de paso, ganar autonomía, amigos y experiencias. Aquí el aprendizaje se disfraza de juego, porque cuando uno se lo está pasando bien, no se da cuenta de lo mucho que está aprendiendo. Se trata de elegir el que mejor encaje con cada uno de nuestros niños. Porque no todos los pequeños son iguales, ni tienen por qué serlo. A unos les brillan los ojos ante un escenario, otros solo quieren tierra, agua y espacio para correr. Los hay de ciudad, para quien prefiere dormir en su cama, y también para quienes quieren la experiencia completa. Sea cual sea la elección, todos comparten la misma promesa: cuando llegue el momento y toque volver a las aulas, lo que el niño traiga de vuelta serán historias que contar, amigos a los que escribir, una afición recién descubierta y esa chispa de quien ha vivido algo nuevo.

Por eso, hemos reunido algunas de las propuestas más particulares. Ahora solo queda elegir alguna para convertir un verano más en uno inolvidable, a través de una experiencia vital.

ACT GALICIA (Vigo)

Rodarán un corto cinematográfico

Un verano de película. A falta de espacios para acercar a los más pequeños a la interpretación enfocada en el cine, el campamento Act Galicia, ubicado ubicado muy cerca del Monte de O Castro, permite durante una semana a niños y adolescentes participar en todas las fases de un proceso audiovisual para montar un cortometraje. Cada día se centrará en cada una de las partes del proceso: el lunes, en hacer improvisaciones y en redactar separatas de guiones. El martes, se les aproxima a la idea de una audición o casting. El miércoles empiezan los ensayos con los personajes asignados del día anterior. El jueves se rueda, y ese mismo día el equipo de profesores monta esos cortos para proyectarlos el viernes. Las creaciones finales se compartirán con los padres. Este año se ha optado por dividir a niños y adolescentes en dos semanas por separado. La primera semana de julio será para los críos a partir de 10 años y la segunda, para los adolescentes mayores de 14. «Interpretar es ensayar para lo que te va a pasar a lo largo de tu vida: te pones en la piel de otros, aprendes a hablar en voz alta, a expresar tus emociones», dice David Rial, jefe de estudios y actor. Una forma de ganar confianza, perder la verguenza y descubrir, casi sin darse cuenta, que ponerse delante de los demás puede ser un juego. 

A CASA DO ROCK (Santiago)

Un concierto de rock en siete días

En su escuela de la avenida Rosalía de Castro, en Santiago, el verano suena fuerte. La propuesta está pensada para niños y niñas de 3 a 12 años para que se acerquen al mundo de la música de un modo lúdico, práctico y divertido, combinando aprendizaje con juegos y creatividad. Lejos de las clases al uso, aquí se aprende experimentando. Los participantes trabajan el ritmo, el sonido, la coordinación, la percepción auditiva, manipulan instrumentos clásicos y modernos, distinguen sonidos y voces, practican la percusión corporal y crean pequeñas secuencias de movimiento inspiradas en las emociones que transmite la música. «Os participantes poden probar insturmentos reais como batería, guitarra, baixo, piano, percusión ou ukelele, tocar en grupo e descubrir diferentes estilos musicais a través do xogo e da experimentación», explica Adrián Hernández, su director. Este campamento nació con la idea de acercar el rock a los más pequeños de una forma práctica y fuera de un formato tradicional. El objetivo es que descubran los principales estilos de la música moderna y algunos iconos clásicos. Empieza el 22 de junio y se prolonga hasta el 7 de agosto, y después se retomarán en septiembre, aunque la fecha no está definida. Todo termina con la formación de bandas y la organización de conciertos didácticos de los propios profesores y pequeñas actuaciones que permiten a los participantes vivir la música desde dentro y no como espectadores. 

GALICIA FIDDLE (Isla de San Simón, Vigo)

Música tradicional con violín

Toma nota para el año que viene porque este ya está completo, pero merece la pena. Desde hace 15 años, en la isla de San Simón, en Vigo, se aprende durante una semana a interpretar música tradicional al aire libre con instrumentos de cuerda, especialmente el violín, y está pensado para niños de entre 10 y 15 años. Cada edición se dedica a un país distinto, este año le tocará el turno a Escocia. En las anteriores han interpretado música de China, México y distintos países árabes. El único requisito es tener un conocimiento básico del instrumento. La semana tiene una meta clara desde el primer momento: preparar el concierto final que el último día se ofrece a las familias. Ese horizonte ordena la jornada, que combina los ensayos en grupo con el aprendizaje al aire libre, en un entorno tan singular como el de la propia isla. Además, esta edición tiene como invitado especial a Alasdair Fraser, un reconocido violinista escocés. Pero lo que de verdad se llevan a casa los participantes es otra cosa. «Los niños cambian totalmente la percepción de la música. El poder encontrarte con tu instrumento, con un instrumento tan poco agradecido como es el violín o el violoncelo, en un entorno distinto y con una filosofía distinta en la que nadie te juzga. Simplemente es tocar, disfrutar de la música en grupo», cuenta Alfonso Franco, su fundador, que añade: «Hay alumnos que comenzaron muy pequeños y ahora siguen asistiendo quince años después».

CLUB HÍPICO COLES (Ourense)

Verano a caballo

Para los que sueñan con aprender a montar a caballo no hay mejor plan que este. Una semana viviendo en el club, entre cuadras, pistas y rutas en plena naturaleza. El Club Hípico Coles, un centro homologado situado en un rincón a apenas 15 minutos de Ourense, organiza cada verano un campamento pensado para niños y adolescentes de 7 a 15 años para que compartan durante una semana la pasión por el mundo de la equitación. Arranca en agosto, la primera semana, del 3 al 9, los niños duermen ahí, y en la segunda semana, del 10 al 17, solo es por la tarde. Todos los días montarán a caballo y aprenderán los cuidados básicos del animal, el mantenimiento del material, las nociones básicas de seguridad y, además, recibirán clases de disciplinas ecuestres como doma clásica, salto, cross, volteo, horseball o enganches. Y no hace falta haber montado porque no se exige un nivel mínimo, solo ganas de aprender y divertirse, ya que las clases se dividen por niveles, siempre en grupos reducidos y con monitores titulados, técnicos deportivos en hípica y de tiempo libre. Solo hay que elegir semana, ponerse el casco y subirse a la silla. «Llevamos más de deiz años, desde el 2013, haciendo este campamento como una extensión de nuestra oferta en esta escuela de equitación porque es muy demandado por las familias y los niños acá en Galicia», dice Emilio Iglesias, presidente del club. 

CAMPAMENTO DE TECNOLOGÍA AVENTURA STEM (Lugo/Santiago)

Programa tu aventura

Aprender tecnología puede ser una aventura, y eso es exactamente lo que propone este campamento dirigido a niños y jóvenes de entre 6 y 16 años. Nace de la colaboración entre la Escola Politécnica Superior de Enxeñaría del campus de Santiago y de Lugo con Play Code Academy, una alianza que une el rigor universitario con una metodología pensada para que los más pequeños se lo pasen bien mientras aprenden. La jornada es de 9.00 a 14.00 horas, del 22 al 26 de junio o del 29 de junio al 3 de julio, y se organiza en torno a un hilo conductor de lo más sugerente: «Aventura STEM: Viaxe no tempo». Cada sesión funciona como una parada en un momento histórico distinto y, en cada una de ellas, los participantes tienen que echar mano de la tecnología para ayudar a la humanidad a resolver un reto. Así, a lo largo de la semana y a través de talleres prácticos y dinámicos, se familiarizarán con la programación, crearán sus propios videojuegos, pilotarán drones y experimentarán con el diseño y la impresión 3D. «La gran novedad de esta edición es la incorporación de la inteligencia artificial para que los niños no solo oigan hablar de ella, sino que comprendan, jugando, cómo funciona y para qué sirve», dice David Gutiérrez, el coordinador. Es una manera de despertar vocaciones científicas y tecnológicas desde la curiosidad, sin que ninguno tenga la sensación de estar estudiando durante el verano.

VAUGHAN EL KIRIKO (Pontevedra)

Habla inglés en la granja

Para las familias que buscan que sus hijos ganen confianza al hablar inglés sin salir de Galicia, el grupo Vaughan organiza un campamento de inmersión total para niños de 6 a 15 años, ubicado en un entorno natural (al pie del embalse de Eiras) en la provincia de Pontevedra. La fórmula es la marca de la casa, donde el idioma no solo se estudia, se vive. Durante la experiencia se hablará inglés en todo momento. Los niños arrancarán el día con clases, por la tarde tendrán talleres y completarán la jornada con las «night activity», donde se mezcla música, fiesta, actuaciones y concursos. También habrá actividades de granja escuela y vida al aire libre para que el aprendizaje surja de forma espontánea en un entorno rural y seguro. Hay dos opciones: un «camp» semanal del 28 de junio al 4 de julio y uno quincenal del 5 al 18 de julio. La organización se encargará de que cada participante se ubique en un grupo acorde a su nivel real del idioma. Para llegar preparado al primer día han publicado el «starter kit», un libro con frases y recomendaciones útiles para que desde el primer minuto entren comunicándose en inglés. Los niños pasarán el día practicando mientras juegan entre ellos y cuidan animales, pasean en poni o aprenden windsurf, paddle surf, kayak, tiro con arco o se inician en la hípica. Una manera de que el idioma deje de ser una asignatura para convertirse en algo cotidiano.

ART SURF CAMP (Razo)

Doma tu primera ola

Que no cunda el pánico si tu hijo no distingue una ola de otra. En este campamento se aprende desde cero y el único requisito es saber nadar y tener ganas de divertirse. El Art Surf Camp tiene su base en la playa de Razo, en plena Costa da Morte y cuenta con siete kilómetros de olas rodeados de laguna y acantilados. Es uno de los veteranos del surf gallego: tiene más de 20 años de experiencia y las clases de surf son impartidas por monitores titulados por la Federación Gallega y Española de Surf. La jornada gira en torno al mar: dos horas de clase cada mañana y tardes de surf libre bajo la vigilancia de los monitores. Tras una prueba del primer día, los grupos quedarán divididos en tres niveles: iniciación, intermedio y avanzado. Está pensado para niños y adolescentes, entre los 8 y los 15 años. Funciona por turnos semanales desde mediados de junio hasta primeros de septiembre. Solo hay que elegir una semana para montarse en la tabla. La prioridad es disfrutar al máximo del agua, pero cuando las condiciones del oleaje, viento y marea no sean las adecuadas para entrar a surfear no habrá un minuto de aburrimiento: taller de técnica, surfskate, longskate, vóley playa, rutas por el litoral y veladas nocturnas. Y si lo prefieren, podrán dormir en el propio albergue a pie de playa. «Nuestro objetivo se cumple cuando alguien consigue ponerse de pie en la tabla por primera vez y su cara desborda emoción», señala Pablo Rodríguez, su fundador.